PADRES, HIJOS y ELECCIÓN VOCACIONAL

Durante muchos años, Ricardo fue un buen estudiante y un niño muy obediente.  Pero desde que cumplió catorce  años, la relación con sus padres cambió.  El niño mimado que veneraba a sus padres se volvió en un chico reservado, discutidor e independiente.   Ahora que se va a graduar, quiere estudiar arquitectura, pero sus padres desean que estudie administración de empresas, para que eventualmente, tome las riendas del negocio familiar.


La transición de la niñez a la adolescencia es difícil tanto para padres como para hijos.  Es un cambio normal, motivado por la biología y la sociedad.   En cuanto a lo biológico, los padres necesitan aceptar el nuevo cuerpo de sus hijos, que se asemeja cada vez más al de un adulto.  Perder esta imagen y aceptar una nueva, es difícil para ambos.   También se producen cambios en la forma de pensar.  Los adolescentes adquieren nuevas capacidades mentales que les permite analizar varias posibilidades, y no sólo las propuestas por los padres.  El cambio mental no es tan rápido como el biológico, lo que a veces produce conflictos: hay veces que los jóvenes se comportan como adultos y otras veces como niños.  En cuanto a lo social, los adolescentes desean pasar mucho más tiempo que antes con sus amigos y embargo, les sigue importando mucho las ideas y aprobación de los padres.

Al llegar a los dieciocho, los cambios se multiplican.  Ahora el joven debe tomar una decisión sobre su elección sexual y optar por una carrera.  Esto es difícil pero indispensable para asumirse a sí mismos como adultos.  

Es importante en este momento que los padres escuchen a sus hijos y no los obliguen a estudiar una u otra carrera.  A veces los padres quieren que sus hijos sigan la carrera que ellos siempre desearon y nunca siguieron; es decir, cumplir su sueño a través de su hijo o hija.  O como los padres de Ricardo,  que quieren que estudie administración para que posteriormente asuma los negocios familiares.  Es comprensible esta posición, los padres desean asegurar el futuro de sus hijos.  Sin embargo, ¿de qué sirve un futuro que nos da dinero, pero que no satisface nuestras aspiraciones? Es importante entonces, que los padres exploren con sus hijos diferentes carreras y estudien las oportunidades, facilidades o dificultades que representan cada una.  Eso sí, en el momento de elegir, es importante que la elección sea del hijo y no de los padres.  Una excelente fuente de información sobre las carreras es el internet, así como las ferias de estudios y los orientadores vocacionales. 

Además, los padres pueden motivar a sus hijos a realizar pasantías profesionales supervisadas, durante un mes de las vacaciones de quinto curso o sexto curso.  Esto les permitiría tener contacto con el mundo profesional para explorar diversas áreas de trabajo.

Para finalizar, yo recomendaría a los padres no angustiarse excesivamente, respecto a estos  cambios y decisiones, pues son partes ineludibles del desarrollo y vida familiar.  Trabajen conjuntamente con sus hijos para que la decisión vocacional no se convierta en un conflicto, sino en una oportunidad para explorar, compartir y crecer con ellos y ellas.