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PENSAMIENTO REFLEXIVO

Por Melissa Spurrier

Me siento en una silla y mientras tomo café, muchas ideas pasan por mi cabeza. Algunas son imágenes de eventos, otras son palabras que me han marcado y algunas son tareas pendientes. Muchas veces esta escena ocurre en las aulas de clase: niños y adolescentes sentados, mirando al techo, pensando. Los maestros entonces, deben aprovechar esa capacidad de los seres humanos de pensar, para convertirla en una actividad reflexiva.

¿Que es el pensamiento reflexivo? Según el filósofo John Dewey*, la reflexión consiste en tomar un rumor o creencia y analizarla con el fin de comprobar si es verdadera o falsa. El reflexionar sobre lo que decimos y hacemos, puede evitar muchas injusticias. También puede ayudarnos a tomar mejores desiciones. ¿Cuántas veces por repetir un chisme sin fundamento, hemos afectado la reputación de alguien? O ¿cuántas veces hemos sufrido por algo, para luego darnos cuenta que era innecesario?

Las instituciones educativas deben asumir el reto de enseñar a reflexionar, pues si la formación de los estudiantes consiste únicamente en repetir ideas de otros, su pensamiento crítico no se desarrollará. ¿Cómo motivar el desarrollo de la reflexión? A través de ejercicios de argumentación. Por ejemplo, se puede presentar al estudiante un dilema, para que este opine y defienda su respuesta. El maestro entonces puede actuar como “abogado del diablo” para empujar al estudiante a depurarla. “En tanto… permitimos a la imaginación alimentar fantasías a su antojo, no se apela a la reflexión.” Y sin reflexión, no hay desarrollo.

*Dewey, J. ¿Cómo pensamos? Editorial Paidós.

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