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EL MODELO DE DESARROLLO

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

"Si la Asamblea excluye a la economía social de mercado de la Constitución, la condenará al fracaso."

Augusto Barrera, coordinador entre Gobierno y Asamblea, declaró que “una constitución que se piense a futuro debe tener como una de sus visiones definir el tipo de desarrollo que va a tener el país”.

Alianza País ha revelado un esqueleto de propuesta de Constitución que consta de ocho títulos, de los cuales el más extenso es el del régimen de desarrollo.

Los países de economía organizada y exitosa son capitalistas. Dentro de ese amplio espectro hay los que propugnan un mercado libre con mínima intervención del Estado. Otros le asignan al Estado un papel proactivo.

Esta proactividad puede darse vía la prestación de servicios públicos, como salud y educación; la compensación de las diferencias de oportunidades entre pobres y ricos, mediante acción afirmativa; la reducción de la desigualdad económica y social, por medio del gasto público, o la política tributaria; la propiedad estatal de empresas consideradas estratégicas.

Los países de capitalismo socialmente proactivo suelen autodenominarse de “economía social de mercado”, para diferenciarse de la economía de mercado a secas.

Según el Presidente de la Mesa de Desarrollo, Pedro Morales, de Pachakútik, “es un hecho que el modelo de desarrollo social de mercado de la Constitución será cambiado”.

¿Qué otro sistema hay? El socialismo soviético del siglo XX, desprestigiado, aún aplicado por Cuba de los Castro y Corea de los Kim.

Tanto el Presidente como Alianza País son partidarios del socialismo del siglo XXI, nunca aplicado, utópico. Busca desconocer al capital como fuente de creación de riqueza, saltarse la etapa de capitalismo de Estado del socialismo del siglo XX, y erigir a las organizaciones sociales en principales actores económicos. Crear un hombre nuevo que trabaje por el bienestar de los demás y no el propio. Solidaridad sobre lucro.

Si la Asamblea impone en la Constitución como único modelo de desarrollo posible el socialismo del siglo XXI y prohíbe al capitalismo en cualquiera de sus formas, está condenando a la Constitución al fracaso.

No es posible entrar de buenas a primeras a un esquema existente sólo en la mente de unos teóricos. La eliminación de precios, la asignación de valor a los productos en función del trabajo, el pago a los trabajadores en unidades de tiempo y no moneda, requieren de un sistema informático inexistente.

Hasta que la utopía pueda constituirse en realidad, es necesario seguir con el capitalismo en versión social de mercado.

Cuando se vote sobre la Constitución, la abrumadora mayoría de los electores votará en función de su ánimo hacia el gobierno: si es favorable o desfavorable. Aún si se aprueba la Constitución, esto es, que más electores voten por el “sí” que por el “no”, nulos y blancos sumados, no quiere decir que la mayoría tenga plena conciencia que se le va a imponer un sistema que se propone eliminar la propiedad privada de los medios de producción.

Un planteamiento tan radical puede desencadenar en una confrontación social como la que vive Bolivia.

Alianza País tiene la mayoría de la Asamblea; el Presidente tiene un gran ascendiente sobre los asambleístas de su partido. Algo de prudencia sería aconsejable.

 

 

 


 

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