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TREINTA DÓLARES MENOS

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

"La disyuntiva de Correa: seguir gastando y arriesgar una crisis o restringirlo y perder popularidad."

El gobierno presupuestó 2009 con el objetivo de asignar hasta el último centavo a gasto o inversión. El Presidente está en desacuerdo con que en época de bonanza se presupueste conservadoramente, porque significa darle seguridad a los acreedores. Públicamente desdeña las estrategias que tengan tufo a prudencia.

Para 2009 se presupuestó en función a un precio del petróleo de USD 85,40 el barril, excesivo desde el punto de vista de la práctica presupuestaria anterior (fue de USD 35 para 2008), pero realista si se considera que en julio y agosto, los meses en que se trabajó la Proforma, el crudo ecuatoriano promedió USD 114 y USD 100 respectivamente. Incluso considerando una reducción en el precio, USD 85,4 era razonable.

Hoy, ese precio parece un sueño de opio, puesto que el mercado apunta a que el precio de nuestro crudo será USD 55 el barril en 2009, esto es USD 30 menos.

Pero el Presidente ha manifestado confianza en que la OPEP revertirá la caída en el precio del petróleo, y que se recuperará 20%.

La caída del precio del petróleo no tiene importancia, fue el soberbio discurso del Presidente en Milagro, a lo que culminaba la campaña: “si caen nuestros ingresos la variable no va a ser ese crédito para el campo, no va a ser ese hospital [que ofrecía para Milagro], va a ser el servicio de la deuda externa”.

Presidente tan invencible merecía indiscutiblemente el masivo voto con que el país (excepto Guayas y Napo) aprobó la Constitución que él quiso, la herramienta para captar todos los poderes.

Después del referéndum reconoció que la crisis tendrá un impacto, y que va a ser necesario priorizar la inversión.

Correa Delgado tendrá que decidir entre dos cursos:

- Prudencia fiscal, que no le agrada. Procurar generar nuevos ingresos y hacer durar los dineros que le legaron sus prudentes antecesores, esperanzado en que la crisis global se disipe.

Suspender las obras que pensaba iniciar en 2009; a lo mejor, se pospondría hasta el nuevo hospital de Milagro; no más alzas salariales; no poner en vigencia las nuevas conquistas sociales incorporadas en la Constitución, como universidad gratuita, seguro social para todos. Tendría que buscar un entendimiento con las petroleras para que desistan del arbitraje ante el Ciadi y paguen los valores resultantes de la aplicación del reglamento 99-1.

- Mantener el ritmo del gasto e inversión, dispuesto a acercarse al borde del precipicio, confiando en que su pericia y suerte impediría el despeño, lo que virtualmente le aseguraría la elección para un nuevo período.

Pero si no sube el precio del petróleo, y se acaban los fondos que ahorraron los gobiernos anteriores, va a ser muy difícil que el gobierno pueda recurrir al crédito externo, por su anuncio que preferiría entrar en moratoria y no recortar el servicio de la deuda. El altísimo riesgo país lo ilustra.

De no haber dinero, y si se incurre en un déficit de balanza de pagos, la situación podría asemejarse peligrosamente a la que tuvo la Argentina a principios de la década, lo cual el Presidente ha venido admitiendo que es un peligro real, y que por ello propone una salida ordenada de la dolarización.

Dura disyuntiva.

 


 






 

 

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