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DESPUÉS DE LA CRISIS

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

"El fin de la crisis no traerá la prosperidad al país. Viviremos una estrechez fiscal permanente."

El Ecuador es uno de los países dónde menos fuerte se ha sentido la crisis internacional, se jacta el gobierno. En parte es cierto, debido en particular a la dolarización y a los fondos petroleros.

No tener moneda nacional nos evitó una devaluación como la que han tenido países vecinos, con el consiguiente deterioro de los sueldos.

Los fondos petroleros le permitieron al Presidente seguir la arriesgada estrategia que adoptó, la cual, con un poco de suerte –la que parece siempre le acompaña- le está dando resultado.

La crisis afecta al Ecuador sobre todo por:

- la caída del precio del petróleo, con su impacto fiscal y comercial;

- la baja de la demanda de los productos privados de exportación, como flores, camarón y atún, con el consiguiente efecto comercial, así como en el empleo de los sectores exportadores;

- la depresión del empleo en los países adónde se han ido nuestros emigrantes, con lo que caen las remesas.

El Presidente habría partido de la premisa que cuando se supere la crisis internacional, subiría el precio del petróleo, mejorando la caja fiscal y la balanza de pagos, y se depreciaría el dólar, contribuyendo a la convalecencia de las exportaciones privadas. Y habría decidido consumirse los fondos petroleros, y luego recurrir al endeudamiento, para mantener la actividad económica.

Los mercados internacionales colapsaron en setiembre. A partir de entonces el gobierno gastó los fondos petroleros, tomó prestado al IESS y también gastó esa plata. Hasta mediados de junio las reservas internacionales perdieron $4.300 millones. Cuando parecía que se acababan en un par de meses, se recuperó parcialmente el precio del petróleo, y en mes y medio las reservas han recuperado un mil millones.

Si bien la economía cayó a una tasa anualizada de -3,7 por ciento desde septiembre a marzo, de no haber habido esas reservas, habría sido peor.

La situación está menos crítica para el segundo semestre, pero ya no hay los fondos. Ahora recurrimos al endeudamiento.

Supongamos que se consiga suficiente crédito externo, entre chinos y multilaterales, para aguantar hasta que se recupere la economía mundial, suba el precio del petróleo y baje en dólar. ¿Qué pasa entonces?

Que ni aún con un mejor precio del petróleo alcanzará para financiar el presupuesto. El régimen actual, que basa su legitimidad en el apoyo que se manifiesta en las encuestas, toma al menos una medida mensual que cuesta al fisco pero incrementa el dinero entregado a la población: un aumento al bono general, la entrega del fondo de reserva, y un aumento de la jubilación, son tres de las más recientes.

De seguir así, nuestros costos internos serán altos, inexorablemente el gasto sobrepasará a los ingresos, y la economía se desfondará bajo el peso del gasto público.

 






 

 

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