Para acceder a Análisis Semanal, ingrese su usuario y clave.
Si no tiene una clave suscríbase ahora.
¿Olvidó su clave? Haga click aquí.

ESCÁNDALO EN ARGENTINA
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"El control cambiario venezolano y el comercio administrado con Argentina originan una corrupción colosal."
El martes 4 de mayo llega Hugo Chávez a Buenos Aires para ungir a su amigo Néstor Kirchner como primer Secretario de Unasur. Recibe a la prensa local, resalta la unión de los pueblos y denuncia: “el imperialismo yanqui no quiere que nosotros nos unamos”.
Un reportero de La Nación pregunta si conoce a Claudio Uberti; contesta “Eh? sí, claro que lo conozco”, y abruptamente se retira.
A Uberti, subordinado de Julio de Vido, Ministro de Planificación de Argentina y hombre fuerte del régimen K, la justicia lo tiene bajo sospecha de operar una red de corrupción en el comercio administrado entre Argentina y Venezuela, que habría generado más de USD 100 millones en coimas.
El negocio empieza en 2004. El ente argentino equivalente a nuestro Cenace firma con PdVSA un contrato para el suministro de fuel oil para las centrales térmicas. El Presidente Chávez reciproca poniendo los fondos de dicho pago en un fideicomiso para la compra de productos argentinos.
Uberti monta una oficina en Caracas a dónde en tres años hace 18 vuelos privados desde Buenos Aires. En dicha “embajada alterna” escoge las empresas que podrán vender con cargo al fideicomiso. Quienes quieran exportar deberán pagar 15 por ciento de comisión a una empresa “trading”, Palmat, con sede en Miami y cuyo representante es un venezolano.
Uberti pierde su cargo en 2007 cuando la aduana argentina descubrió en un vuelo privado proveniente de Caracas una valija con USD 800 mil; uno de los viajeros, el empresario venezolano Guido Antonini, dijo que era dinero para la campaña de Cristina. Lo acompañaban Uberti y el Gerente de PdVSA.
Enarsa se atribuyó haber pagado por el vuelo. Palmat cambió su sede a Panamá. En su sitio web, Palmat sostiene que tiene oficinas en varios países entre ellos Ecuador.
Antonini recientemente declaró para El Clarín que “Venezuela ponía el dinero del fideicomiso pero el soborno lo cobraban los argentinos… ¿Qué pasaba si las empresas se negaban a efectivizar el pago del 15 por ciento? No podían terminar la operación”.
El dinero se usaba también para aprovechar las distorsiones del mercado cambiario venezolano. Ya en 2005 el entonces Embajador de Argentina en Caracas, Eduardo Sadous, denunció reservadamente a sus superiores que “faltan USD 90 millones del fideicomiso. Salieron de Nueva York, volvieron a Venezuela, se vendieron en el mercado negro del dólar, se recompraron en el oficial y alguien se quedó con USD 13 millones de diferencia”.
Ipso facto, Sadous fue destituido.
Negocios entre entes estatales; mercado cambiario administrado; comercio administrado. Un sistema de mercado está diseñado para que el consumidor escoja quien le suministre mejor y más barato. Éste, para el provecho de burócratas y políticos corruptos.
Bienvenidos al socialismo del siglo XXI.