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MICROFINANZAS EN UDLA
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"Los topes a las tasas de interés para las microfinanzas pone a los más pobres en manos de los chulqueros."
Preocupantes declaraciones hizo el fiscal de Pichincha, Marcos Freire: que el sicariato que alarma al país tendría vinculaciones con el chulco, con dinero que provendría de Colombia. Declaraciones similares hizo el Director General de la PJ.
Esto, precisamente cuando crecen las microfinanzas en el país, gracias a las cooperativas, ONGs, banca privada especializada, y banca pública mediante el programa 5-5-5.
¿Cómo se explica?
Expuse recientemente una hipótesis en un foro de la UDLA (anteriormente en la UEES, en Guayaquil): tras el problema está la política de control de la tasas de interés para forzar su baja.
Microfinanzas es la provisión de servicios financieros a personas de bajos ingresos, no sólo destinado a pequeños emprendimientos sino también para emergencias, para adquirir bienes para el hogar, mejorar viviendas, para el consumo, etc.
El micro financiamiento tiene costos fijos elevados: sus costos no varían de acuerdo al volumen prestado. A menor monto, más costoso conceder un crédito.
Hoy, las autoridades monetarias han implantado un rígido sistema de control sobre los precios que pueden cobrar las instituciones financieras, sea vía interés o comisiones. Las operaciones de menor monto causan pérdidas, porque el costo administrativo más el del dinero es mayor que lo que se cobra, tomando en consideración el riesgo.
Eso obliga a las instituciones que operan en microfinanzas a abandonar los créditos por montos menores, favoreciendo los montos más elevados.
En el cuarto trimestre de 2008, el valor promedio de colocaciones de las cooperativas sube a USD 2 214, incremento de 14,2 por ciento en relación al mismo periodo de 2007 y 14,3 por ciento frente a 2006 (no consideramos 2009 por ser un año atípico).
No es que las cooperativas prestaron menos: es que prestaron en montos más altos a menor número de clientes. Igual los bancos. La banca pública si aumentó el número de sus operaciones, pero son montos de USD 5 mil o más. No van al estrato más humilde.
En 2008 el número de operaciones menores a USD 5 mil concedidas por el sistema financiero, público y privado, desciende en 44 173. Ese es el número de usuarios que dejó de tener acceso al sistema financiero y debe recurrir al chulco.
La tasa tope para microcrédito minorista es 22,97 por ciento. Aquellos que perdieron acceso al sistema financiero y recurren al chulco pagan 1 por ciento diario. El que pidió prestado el equivalente a 1 sueldo básico, al cabo del año habrá pagado intereses equivalentes a 3 ½ meses de sueldo, y sigue debiendo el capital. Diferencia abismal.
Las autoridades buscan bajar el costo del dinero, y para hacerlo, ponen topes a las tasa de interés. Al hacerlo, empujan a los más pobres a las manos de los chulqueros. Una buena intensión, de aquellas que sabemos empiedra el camino al infierno.