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¿DEBE HABER CENTRAL?
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"Se justificó la existencia del Central en estos 10 años de dolarización. Es deplorable que lo emasculen."
Esa pregunta cobró vigencia hace una década, cuando dolarizamos. Se dijo que al no poder emitir, debía abolirse el Central.
Hoy, que el gobierno le quita atribuciones y subordina al ejecutivo, vuelve la interrogante.
Tener moneda propia no es garantía de poder controlar el tipo de cambio. La vecina Colombia no tiene como frenar la subida del peso frente al dólar. El real se revaloriza a lo que el Brasil mantiene altas las tasas de interés.
Con el mecanismo del S.U.C.R.E., el Central será el encargado de administrar el comercio con Venezuela, tratando de cobrar las exportaciones de excedentes de arroz.
Si bien el Central no puede utilizar mecanismos de mercado para controlar la tasa de interés, el gobierno lo hace administrativamente, con precios políticos, y para ello se necesita un organismo a cargo de la política monetaria.
El Presidente Correa, y el propio presidente ejecutivo del Central, se lamentan continuamente de la dolarización y no poder emitir. Si en algún momento vamos a desdolarizar, y este gobierno no desaprovechará la oportunidad si se presenta (aunque tampoco van a precipitar un proceso desestabilizador), es mejor que exista el instituto con la capacidad de emitir moneda y manejar el tipo de cambio.
Creo que sí debe haber Central.
¿Está bien que el Central sea parte del Ejecutivo? Una mayoría de economistas dirán que no. Que es necesario que haya una institución con cierta distancia del manejo económico que vele por la estabilidad y el control de la inflación.
Bajo la anterior Constitución, el Central presentaba al Congreso su informe sobre la proforma presupuestaria. Servía de freno a los excesos de Finanzas.
Pero hay una minoría de prominentes economistas, entre ellos el Nobel Stiglitz, que sostienen que la política monetaria está al mismo nivel que la fiscal, y que no hay razón que tenga autonomía. A esta vertiente se debe Rafael Correa. Hoy El BCE no opina sobre la proforma.
Incluso se cuestiona que el Central esté cargo de los estudios monetarios. Si lo ha hecho bien por tantos años, ¿para qué cambiarlo por algo nuevo? Concentrar los estudios económicos en Finanzas es convertir al gobierno en juez y parte de la política fiscal.
La provisión de estadísticas veraces y oportunas en un bien público que debe proveer el Estado. Si el Estado no da estadísticas, o como sucede en a Argentina K., no son confiables, obliga a instituciones privadas a hacerlo, con lo que ya no habría una fuente única y veraz (como sucede, por ejemplo, con las encuestas), y tendría un costo, lo que daría una ventaja a los que pueden pagar: una desigualdad en el acceso a la información.
Si no quieren que el Central lleve estadísticas, pásenselas al INEC, que hace excelente labor con los datos de inflación y empleo.