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A RITMO DE JOROPO

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

"Con Venezuela, Ecuador podría lograr un beneficio. El presidente Chávez ya logró lo que buscaba".

 

Con el presidente Chávez en Quito se firmaron dos documentos de colaboración petrolera. Uno ambicioso pero poco preciso; otro para la refinación del crudo ecuatoriano en instalaciones venezolanas y la repatriación de los combustibles refinados, operación necesaria por la falta de inversión en nuestras refinerías y su utilización como botín político. El Ministro Rodríguez estima en USD 300 millones anuales el ahorro para Ecuador.

Fuentes venezolanas añaden que PDVSA vendería a Petroecuador gas licuado con un ahorro de 20%.

La relación del Ecuador con Venezuela, como con otros estados, debe conducirse con pragmatismo, y no dejarse llevar ni por el entusiasmo de figurar junto al Presidente venezolano en la conformación de un bloque contestatario, ni tampoco abstenerse de un acuerdo beneficioso, por rechazo a tan carismático personaje.

La posición del gobierno ecuatoriano es en principio pragmática. Lo explicó el Canciller, en declaraciones desde Malasia para El Comercio. Al arribo del Presidente venezolano, se lo calificó de escala técnica entre La Paz y Caracas, y no de visita oficial. El Ministro de Energía anuncia que se buscará una empresa estatal latinoamericana para hacerse cargo de lo que fuera la operación de Occidental, y nombra las principales, excepto PDVSA.

Pero el presidente Chávez logró su cometido: equiparar la acción del Ecuador a la nacionalización petrolera decidida por Evo Morales, ambas inspiradas por Caracas. “Desde el Caribe a la Patagonia aplaudimos la decisión de usted señor Presidente, como aplaudimos las acciones del presidente de Bolivia, Evo Morales.... Cuente con mi respaldo político a su decisión valiente”.

El presidente Palacio sucumbió a la seducción y socavó el argumento oficial más poderoso para defender la caducidad del contrato de Occidental: que se trata de una acción exclusivamente jurídica. La colaboración petrolera con Venezuela “va a cambiar la historia del Ecuador”. La suya es una política petrolera “que defiende los intereses nacionales... y que rechaza los contratos petroleros ignominiosos”.

En cuanto a la refinación de nuestro crudo en Venezuela, parece un tanto prematuro cuantificar los beneficios. La operación difícilmente sería rentable en condiciones comerciales: hay que llevar el petróleo al Caribe, y traer combustible de vuelta, atravesando dos veces el Canal de Panamá. Habrá que ver si la refinería que Venezuela ponga a disposición o sea las características que permitan refinar eficientemente el crudo ecuatoriano; y si el valor agregado al petróleo supera los costos de la refinación más transporte.

El éxito de la operación dependerá de la buena voluntad del presidente Chávez de ponerle a la refinación un costo lo suficientemente bajo; pero eso no está establecido aún.

La idea ya se la planteó en 2005 durante los viajes del entonces Ministro Correa a Caracas, pero para entonces, los números no estuvieron claros.

Como resultado del acuerdo con Venezuela, el Ecuador podría lograr un beneficio económico importante; está por verse. El presidente Chávez ya logró lo que buscaba: en el escenario internacional el presidente Palacio bailó a ritmo de joropo.


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