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CONCERTACIÓN

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

"La concertación deberá con fuerzas políticas y sectores socioeconómicos que se sienten amenazados."

El triunfo en la madre de todas las batallas ha sido tan abrumador, que el Presidente, tácitamente, ya da vencida a la oposición. Hace un llamado a la concertación, la misma que, como había indicado anteriormente, era sólo posible desde una posición de fuerza, luego de haber ganado las elecciones, y no antes, ya que, en sus palabras, hubiese habido imposición.

El Presidente expresamente excluye del llamado a los partidos tradicionales derrotados, pero se manifiesta abierto a otros sectores.

Alberto Acosta indica que si se quiere una Constitución que dure en el tiempo, es necesario que sea aceptada por sectores más amplios que los que apoyaron a la lista 35, aunque numéricamente hablando, no sea necesario para la aprobación de la nueva Constitución.

Como recalca el Presidente, él no cometió el error de Evo Morales, de aceptar que se requiera mayoría especial para aprobar la Constitución.

La concertación no es sólo con las fuerzas representadas en la Asamblea: también con quienes piensan que el llamado socialismo del siglo XXI, y la admiración que el Presidente ecuatoriano profesa por su homólogo venezolano, conllevan peligro para la libertad de expresión y para sus patrimonios personales y familiares.

Esa preocupación se ve reflejada en una virtual paralización de la inversión privada, lo que se desprende de las más recientes cifras del comportamiento de la economía reveladas por el Banco Central, para el segundo trimestre del año.

El éxito de los planes de gobierno requiere que la inversión privada se recupere a los niveles que tenía a principios del año pasado, antes que se inicie la campaña electoral.

Las palabras conciliadoras del Presidente y sus más cercanos colaboradores, no son suficientes. A estas alturas hacen falta acciones.

Una concertación con los sectores productivos y con los consumidores de recursos medios y altos, sería dando y dando:

Los agentes económicos deben reconocer el derecho del gobierno de impulsar un modelo de desarrollo distinto al que ha estado vigente en la última década, y de redirigir la inversión pública hacia actividades que maximicen el beneficio social por dólar invertido. Lineamientos económicos más dirigistas y proteccionistas, menos aperturistas: ya se perdió el TLC que buscan nuestros vecinos.

El gobierno va a tener que dar señales muy claras que respeta la existencia de la empresa privada, que es legítimo que las empresas busquen tener ganancias, que los ciudadanos construyan un patrimonio personal y familiar.

Una concertación de este tipo se dificulta por lo drástico del cambio que propone Alianza País en el marco conceptual de la Constitución: eliminar la libre competencia y reemplazarla por la economía solidaria.

No es un socialismo a lo soviético, que enfatiza la propiedad estatal en los medios de producción, pero sí es un socialismo en el cual los medios de producción pasan a manos de la sociedad organizada.

Se propugna un pronunciado reajuste en los salarios que si las empresas no los pueden pagar, compensen a los trabajadores entregándoles acciones o participaciones de la empresa.

Estas diferencias fundamentales tornan difícil una concertación. Mas no imposible.

 



 

 

 


 

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