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¿DÓNDE ESTÁ LA PLATA?
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"Se esfuman USD 1 600 millones de renta petrolera en subsidios. Hasta cuándo tanto insensatez".
En el 2004, Ecuador produjo 197 millones de barriles: 79 millones Petroecuador y 119 millones las contratistas. A Petroecuador le corresponde aproximadamente la cuarta parte de la producción de las privadas. Con lo cual Petroecuador tuvo en total unos 108 millones de barriles.
Petroecuador exportó a USD 31 por barril, por lo que el valor de mercado de su petróleo (108 millones de barriles a USD 31) fue USD 3 300 millones, en redondo.
Digamos que de cada uno de los 79 millones de barriles de producción propia, Petroproducción debió marginarse USD 6 para cubrir gastos más inversión para mantener reservas. Lo que entrega a Petrocomercial tendría un valor de USD 2 800 millones.
En el 2005 disminuyó la producción de Petroecuador, recibió más crudo de las privadas, y el precio subió muy fuertemente, en USD 10 a USD 41. El valor del crudo entregado a Petrocomercial menos costo de reposición aumentó en USD 950 millones a USD 3 750 millones.
En enero y febrero del 2006, el precio promedió USD 46 y USD 45, respectivamente, frente a USD 29 y USD 32 un año atrás. El valor del petróleo del Estado sube nuevamente.
Se suma que se saltaron los candados que mantenían bajo control a los ingresos petroleros extraordinarios. Queda claro que ingresos fiscales no faltan. ¿Por qué entonces, no hay plata ni para equipar a la policía para que nos defienda de la delincuencia ni para reconstruir las escuelas destruidas de la Costa?
Revisemos las estadísticas sobre la renta petrolera total del sector público. En el 2004 fue de sólo USD 2 100 millones. Esto es, USD 676 millones menos del valor del crudo disponible para vender, descontando los costos de reposición (USD 2 800 millones).
En el 2005, en que el valor del crudo disponible aumentó en USD 950 millones, la renta subió sólo en USD 70 millones: el monto que no aparece en las cuentas fue un monstruoso USD 1 600 millones.
Si esa tendencia se mantiene en el 2006, a pesar del aumento del valor del petróleo disponible al Estado, las rentas fiscales se reducirían.
¿Qué pasa con el faltante? La respuesta es que no se contabiliza el valor del petróleo como ingreso y los subsidios como gasto, sino lo neto que queda. El meollo es la absurda política de comercialización de combustibles. Así como ha subido el precio internacional del petróleo, ha subido el precio internacional de los combustibles. Dada la ineficiencia de las refinerías importamos combustibles a un precio alto para venderlo localmente en un precio bajo.
Además, como no hay una rendición de cuentas minuciosa, no queda evidencia de ineficiencias, sobreprecios, robos, y cualquier otra irregularidad. El Estado deja esfumar USD 1 600 millones de renta petrolera en subsidios y desperdicio, se sigue endeudando, y sin embargo no tiene cómo invertir en educación, salud y seguridad, ni en mejorar la infraestructura de refinación.
Hasta cuándo tanto insensatez. La sociedad organizada y los líderes políticos deben reconocer que esta práctica es irresponsable, que dilapida un patrimonio nacional, y suicida, ya que lleva a un futuro colapso fiscal. Es indispensable acabar con tanto subsidio e ineficiencia.