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EL DESAFÍO AGROPECUARIO

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

" El desafío es modernizar la agricultura, y así aumentar el número de ganadores con la globalización."

El tema más conflictivo de las suspendidas negociaciones del TLC es el agrícola.

A nivel macro, el Nafta de México con los EE.UU. y Canadá ha sido un gran éxito: las exportaciones mexicanas a los EE.UU. han aumentado exponencialmente. Pero el beneficio no se ha repartido equitativamente.

Mientras en el norte hay prosperidad en actividades vinculadas a la exportación a los EE.UU., los productores tradicionales del sur mexicano han sufrido. Gran número de pequeños agricultores han sido desplazados. La producción de maíz y la cría de porcinos han disminuido de manera importante.

Pero la globalización tiene visos de ser permanente, ya que se apoya en el gran desarrollo del transporte y la comunicación: países que antes eran distantes, ahora son cercanos. Será imposible impedir indefinidamente el ingreso al Ecuador de productos importados, considerando que nuestros vecinos se están abriendo.

Los sectores que no son competitivos tenderán a desaparecer, o al menos, si se mantiene la protección, que se estanquen.

Nuestro problema radica en la mala aplicación de las políticas de sustitución de importaciones que pusimos en marcha en la segunda parte del siglo XX. No estuvo mal que se haya protegido la producción nacional para permitir su desarrollo, sino que erróneamente hayamos buscado saltar de la producción agrícola tradicional, a una industria sofisticada, en base a insumos petroquímicos y mineros, en lugar de favorecer el crecimiento de la industria en base a nuestra producción agrícola y ganadera.

Como apoyo a esa estrategia de desarrollo, el país invirtió en las ciudades, se olvidó del campo, y la productividad agrícola quedó atrás.

La solución a la globalización y los TLCs no debe ser cerrarse al mundo. Todo lo contrario, podemos ir a una apertura con plazos adecuados para conversión, como los que se plantean en el TLC con los EE.UU.: de 12 a 18 años, de acuerdo al producto, y en función de los requerimientos del país. Pero así como antes invertimos en las ciudades, ahora tendríamos que invertir en el campo.

Ecuador puede ser altamente competitivo en lo agropecuario. La Costa desde mucho atrás, con el cacao, después el banano, a los que hay sumar una actividad similar, la acuicultura. La grata sorpresa es que desde hace dos décadas atrás, quizás debido a los avances en el transporte aéreo, y la mayor interconexión con el mundo, la producción agrícola de la Sierra ha incursionado con gran éxito en el mercado internacional, ocupando una posición mundialmente destacada con las rosas, mientras que crece rápidamente la exportación de productos agrícolas, destacándose el brócoli. Justo éstos son los productos que requieren del TLC.

El desafío es invertir en el campo. Determinar cuáles de las actuales producciones ineficientes son potenciales ganadoras, y ayudar a los campesinos y agricultores a innovar, adoptar nuevas tecnologías, dotarlos de mejores semillas, dar apoyo financiero. Para las producciones que no son competitivas, dar alternativas de otros cultivos.

En definitiva, el desafío es modernizar nuestra producción agrícola, y así aumentar el número de ganadores con la globalización.

 

 

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