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ESPECULACIÓN FINANCIERA
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"Los especuladores han ganado desmedidamente gracias a las declaraciones oficiales sobre la deuda."
El 15 de noviembre es electo presidente Rafael Correa, quien reitera que vamos a una restructuración de la deuda de los bonos globales, para reducir los montos que paga el país, y que si no lo aceptan los acreedores, se viene la moratoria.
¿Quiénes son los tenedores de los bonos? Hay de dos tipos:
- El profesional o empleado en EE.UU. o Europa con capacidad de ahorro, quien lo mantiene, capitaliza los intereses, y el día que se retira, comienza a vivir de los intereses que le genera dichos bonos, como complemento a la jubilación del Seguro Social;
- El especulador que compra y vende repetidamente, buscando ganar con la volatilidad de los mercados, en base a superior información y capacidad de adelantarse a lo que va a pasar.
Los globales 2030 pagan 10% de interés, tienen vencimientos cada seis meses. El 15 de febrero hay que hacer un pago de USD 135 millones.
Los anuncios del Presidente hicieron colapsar la cotización de los bonos, al tornarse sumamente riesgosos. Sin duda odontólogos alemanes y cirujanos plásticos italianos, ante el temor de perder toda su inversión, vendieron, rescatando lo que pudieron, y han de haber jurado nunca más comprar papeles ecuatorianos (aunque después se olviden, y reincidan).
A fines de enero, el ministro Patiño, después de haber conversado con los asesores enviados por el Presidente Kirchner, anunció que el Ecuador se tomaría tiempo en hacer una propuesta de restructuración. La cotización de los bonos recuperó algo de lo perdido.
La prensa financiera internacional no cesa de preguntar si el gobierno pagará o no los intereses el 15 de febrero; algunos creen que hará sufrir a los acreedores, y pagará al vencimiento del período de gracia de un mes. No hay nada seguro. Lo cierto es que los inversionistas que vendieron, ya perdieron.
En cambio, para el especulador, el papel ecuatoriano ha sido ideal.
Supongamos que un financista que tenía USD 1 millón en bonos ecuatorianos, se enteró una semana antes de la segunda vuelta que Correa ganaría. Vendió sus bonos el 9 de noviembre, con el 2 por ciento de premio, y se sentó a esperar.
Durante dos meses, las declaraciones oficiales hicieron caer el bono. Pero hacia el 24 de enero, presumiendo que el consejo argentino sería que no era prudente una renegociación hostil con los tenedores de bonos, y que el Ministro Patiño recularía, el financista de marras volvió a comprar, a sólo el 68,6 por ciento del valor, por lo que adquirió bonos por un valor nominal de USD 1 486 000; luego que en efecto el Ministro Patiño dijera que una propuesta de restructuración iba a tomar tiempo, y se recuperaran los bonos, volvió a vender, el 1º de febrero, al 81 por ciento del valor, cobrando USD 1 204 000.
En menos de dos meses, este especulador habría tenido un rendimiento del 20 por ciento sobre su capital, a expensas, no del erario nacional, sino del verdadero inversionista.
Pase lo que pase el 15 de febrero, correrá Dom Perignon y Johnnie Walker etiqueta azul en algunas suites ejecutivas de New York, Quito y otras capitales latinoamericanas, celebrando las utilidades generadas por los decires y desdecires de las autoridades.