Para acceder a Análisis Semanal, ingrese su usuario y clave.
Si no tiene una clave suscríbase ahora.
¿Olvidó su clave? Haga click aquí.

¿FUTURO MINERO?
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"Hay un grafito que reza: “Ecuador post-petrolero, ¿Ecuador minero?”. La respuesta: probablemente sí."
A raíz de las reformas a la legislación minera durante la Presidencia de Gustavo Noboa, ha habido una fuerte inversión en exploración minera concentrada en el suroriente. Se detectaron importantes yacimientos polimetálicos, cobre y oro, cuya explotación, a los precios actuales, es rentable. Podrá convertirse en el segundo o tercer rubro de exportación.
En la medida en que se aproximaba el cambio de mando, los opositores de la actividad minera elevaron el nivel de violencia contra las operadoras, y el gobierno saliente decretó la suspensión de las operaciones mineras, la misma que se mantiene.
Hace unos quince días el Presidente hizo un doble anuncio: la creación de un Ministerio de Minería, y que se iría adelante con la explotación del campo petrolero ITT.
La creación de un Ministerio apunta a que sí se piensa continuar con el desarrollo de la minería: de lo contrario, ¿qué va a hacer un Ministro, en una cartera en la cual no hay actividad alguna de importancia?
Pero son declaraciones ambivalentes. Parecería que si continuamos con la minería, es de mala gana.
El Presidente manifestó malestar con que “todo el país está concesionado”, pero lamentó que de dar marcha atrás “el país puede enfrentar demandas” de las concesionarias. Le da la razón a los que se oponen a la minería, por las “malas prácticas ambientales de las compañías”.
La minería en gran escala no es algo de lo cual en el país tenga mayor experiencia: requiere grandes inversiones y técnica. La exploración y explotación estatal hoy, no es posible. Recordemos que en petróleo, fueron compañías privadas las que hicieron inversión de riesgo, y que Petroecuador entra a la producción aprovechando yacimientos revertidos, y a la exploración en áreas ya probadas como altamente prospectivas.
Ahora estamos en minería como en petróleo a fines de los 60.
En cuanto a la mala práctica de las mineras, el Presidente juzga por malas experiencias habidas en otras latitudes. Si todavía no hemos entrado en explotación en gran escala, mal podemos hablar de mala práctica. Eso sí, ha habido mala experiencia con la pequeña minería aurífera.
El ITT también presenta desafíos ambientales, y el mensaje es que el gobierno va a hacerle frente, explotando crudo a la vez que se preserva la biodiversidad de esa zona aún intocada.
¿Qué cabe hacer en lo minero?
En lo ambiental, hay que tomar protección por partida doble:
- Evaluar que el estudio de impacto ambiental está bien hecho;
- Tener la precaución que siempre haya quién responda, por si se presentan daños ambientales después de revertida la concesión.
Luego, determinar si la operación es beneficiosa para el Estado.
Un factor adicional, es que la explotación minera puede tener una importante externalidad: una intensa actividad minera en el suroriente demandará bienes y servicios de la Sierra sur, principalmente Loja, y servicios portuarios, probablemente de Puerto Bolívar: al Austro nunca llegó la bonanza petrolera.
Todo empieza por levantar la suspensión.
En un muro de una de las principales avenidas de la ciudad, reza un grafito: “Ecuador post-petrolero, ¿Ecuador minero?”
Hoy puede aventurarse la respuesta, que probablemente sí.