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LUZ AL FINAL DEL TÚNEL
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
" Que nada impida que se ejecute el Coca-Codo sinclair, o que se demore más allá de lo indispensable."
Finalmente el Ecuador está prestando atención a su gigantesco déficit eléctrico, y que se apresta a superarlo.
Hay dos leyes que permitirían alcanzar este objetivo. La una, que permite al Estado ser garante de las distribuidoras eléctricas estatales, con lo que se reduce el riesgo para las generadoras.
Como las tarifas en el Ecuador son altas, hay muchos proyectos tanto hidroeléctricos como termoeléctricos, medianos, pequeños y grandes, que son rentables aún con tarifas inferiores a las vigentes. Dado el menor riesgo que la empresa distribuidora no pague, habrá inversionistas privados que emprendan en la generación.
En lo que respecta a la otra ley, para cuando aparezcan estas líneas ya se sabrá si el Congreso se allanó al veto parcial. Esa ley destina la tajada de león de los ingresos que genera la caducidad de Occidental, a financiar proyectos de generación eléctrica. Con lo que, a la inversión privada en generación, se sumará la estatal.
La demanda de energía eléctrica crece a un 6,3 por ciento anual, dejando en evidencia la explosión en la capacidad de consumo de los ecuatorianos.
A ese ritmo de crecimiento, una obra importante como San Francisco, aguas abajo de Agoyán, con 212 MW de potencia, llega a cubrir a duras penas el aumento de la demanda de año y medio. La ampliación de Machala Power, en base al gas del Golfo, hoy atrasado porque el Estado no le ha pagado la energía entregada, cubriría un año de aumento en el consumo.
Los esfuerzos que se hacen a duras penas permiten impedir que el déficit de energía crezca más.
Mientras tanto, el Ecuador tiene que mantener en funcionamiento algunas vetustas plantas térmicas, muy ineficientes y propensas a averiarse, y comprar energía a quien se la quiera vender, al precio que sea, bien sean barcazas, o Colombia y Perú, vía la interconexión.
Para romper este nudo gordiano, Conelec propone destinar el grueso de los fondos disponibles del Feiseh, a un proyecto hidroeléctrico lo suficientemente grande como para que permita de una vez por todas disminuir el déficit de generación. Y lo ha encontrado, en el Coca-Codo Sinclair.
Conelec propone ir de una sola a las dos fases del proyecto, con una potencia total de 960 MW, similar a la de Paute. La inversión total estaría en el orden de los USD 950 millones, siendo con mucho, el proyecto hidroeléctrico más barato de lo que tiene el Conelec a nivel de factibilidad.
Coca-Codo Sinclair ha estado en carpeta desde hace varias décadas, y según recordamos, había temores de su vulnerabilidad a los sismos, por encontrarse en las cercanías del Reventador.
En parte, el proyecto habría recuperado atractivo, es porque de entonces a acá, el Reventador ha hecho honor a su nombre.
La lava del Reventador, en caso de una nueva erupción, iría sobre el Coca, precisamente donde se encuentra el codo, pero el proyecto lo que prevé es cavar un túnel en línea recta descendente, 700 metros de caída, haciéndole un atajo al lodo. La lava no afectaría ni la presa, ni la caja de máquinas.
Que nada impida que se ejecute el Coca-Codo Sinclair, o que se demore más allá de lo estrictamente necesario. El costo de la ineficacia es muy alto.