Para acceder a Análisis Semanal, ingrese su usuario y clave.
Si no tiene una clave suscríbase ahora.
¿Olvidó su clave? Haga click aquí.

POST- PETRÓLEO AD PORTAS
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"Nuevo gobierno no ampliará frontera petrolera por razones ecológicas: se aproxima el post-petróleo."
A Alberto Acosta, como tampoco al presidente Correa, le gustan las medidas “parche”. Se propone restructurar al portafolio energético desde la raíz: no sólo lo administrativo, sino en las políticas.
Los gobiernos anteriores no han tenido una política petrolera definida. Sus ministros de Energía han carecido del control del sector y del respaldo de un Presidente con cabal conocimiento de la materia. Esto cambia.
Las recientes declaraciones apuntan a un giro radical: el flamante ministro, ecologista, parte de un análisis del costo ambiental y para las comunidades frente al beneficio fiscal de la actividad hidrocarburífera, y llega a la conclusión que no se justifica la ampliación de la frontera petrolera.
Éste no es nuevo con Acosta: fue el principal opositor de un nuevo oleoducto estatal, que a la final no se hizo, y en su lugar se permitió la construcción del OCP.
El Ministro evalúa los resultados de las empresas de la segunda ola de exploración y desarrollo (la primera fue la de Texaco) y concluye que las reservas encontradas son magras, incluyendo lo que fuera el bloque de Occidental.
De ahí que no favorezca la búsqueda de petróleo en el suroriente. Ya son varios años que dos compañías, una estadounidense y una argentina, que comparten los derechos a dos bloques en Pastaza, no logran mantener actividades hidrocarburíferas normales. ¿Pondrá fin el Ministro a estos contratos?
Tampoco se extendería el área petrolera en el nororiente, hacia la frontera con el Perú. Ahí, en situación parecida a la del suroriente, se encuentra Petrobras, a la que también el Ministro tendrá que decir si le autoriza o no seguir adelante.
En lo que respecta al ITT, el Ministro no toma una posición tan absoluta, ya que cobija una reserva petrolera considerable. Por lo que es de suponer que su desarrollo dependerá de largas discusiones sobre si la riqueza a descubrirse justifica el impacto ambiental.
El énfasis será en un esfuerzo más intenso en las áreas tradicionales, que están en manos de Petroecuador. De ahí que este análisis de costo/beneficio que hace el Ministro empata con su política de fortalecer a Petroecuador.
Al no favorecerse la exploración en áreas nuevas, pierde importancia atraer inversión privada de riesgo, por lo que no preocupa al gobierno el costo que tendría una estrategia de redistribuir a favor del Estado un porcentaje de la renta de la operación de las privadas, mayor a la que se logró después de la modificación de la Ley de Hidrocarburos. Ésta es otra de las políticas anunciadas.
Este giro le presenta algunas dificultades al nuevo gobierno: ahora tendrán que asignar fondos para la inversión por parte de Petroecuador, algo que todos los gobiernos han anunciado y ninguno ha cumplido, porque siempre hay necesidades fiscales más urgentes.
Por otra, las perspectivas son que la producción petrolera, en el mejor de los casos, se estanque, mientras que sigue creciendo el consumo interno, con lo que se reducen las exportaciones y caen los ingresos fiscales.
Con lo que se acerca el fin de la era petrolera. Lo que prevé Acosta, quien advierte que hay que prepararse para el post-petróleo.