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SUBSIDIO DESBOCADO
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"Habría sentido en eliminar el subsidio a los combustibles a cambio de una drástica reducción del IVA."
En junio, Petroecuador envió al Presidente de la República un proyecto de ley que dispone la eliminación del subsidio a los combustibles. Pusieron el dedo en la llaga.
Como consecuencia del alza en los precios del petróleo, más la declaratoria de caducidad del contrato de Occidental y la ley del 50%-50%, las arcas fiscales están rebosantes. El Ministerio de Economía impulsa la creación de un nuevo fondo, Feiseh, el que acaba de aprobar el Congreso, destinando el grueso de este dinero a la inversión hidroeléctrica.
Lamentablemente, la abundancia torna menos apremiante enfrentar el exagerado subsidio. Hay el riesgo que se desperdicie la rendija de oportunidad (denominarla ventana es una exageración) para que el próximo Presidente solucione el problema es sus primeros días, cuando ni el Congreso ni los movimientos sociales estén propensos a desestabilizarlo.
Si el gobierno que se posesiona el 15 de enero no toma el toro por los cuernos, difícilmente lo podrá hacer en algún otro momento del cuatrienio; el país se quedaría con los precios de los combustibles congelados hasta enero del 2011 con el advenimiento del próximo gobierno con un fresco mandato en las urnas.
El subsidio es una bomba de tiempo. A medida que sube el precio del petróleo, al no modificarse los precios de los combustibles, crece el subsidio.
Como crece el subsidio, aumenta asimismo el consumo: interno y contrabando. Se amplían y perfeccionan las redes para llevar los combustibles a Perú, Colombia, a naves de paso y otros países por vía marítima. Galo Chiriboga denunció un desembarco de 165 mil galones de diesel en un puerto guatemalteco.
Como consumimos una parte importante del petróleo de Petroecuador, el incremento en el consumo merma de manera considerable el crudo remanente para exportar, a lo que se suma el costo de importar combustibles dada la insuficiente e ineficiente infraestructura de refinación.
Petroecuador ha estimado en $2.147 millones el subsidio de los combustibles en el año 2006, correspondiendo $1.142 millones al diesel, $434 millones al gas, $465 millones a la gasolina extra, y $165 millones a la súper. Coincide con nuestras apreciaciones.
El subsidio equivale aproximadamente al monto de las recaudaciones del IVA, el impuesto estrella. Haría incluso sentido hacer un pacto fiscal para eliminar el subsidio a cambio de una drástica reducción del IVA. El impacto neto sería beneficioso para el Fisco, ya que captaría más fondos por la eliminación de combustibles, de los que dejaría de percibir por el menor IVA.
Una menor tasa del IVA redundaría en menor beneficio en la evasión, y por lo tanto mejor recaudación.
A su vez, como una parte considerable del subsidio de los combustibles beneficia a los clientes de los contrabandistas y no a los ecuatorianos, el país dejará de regalar dinero al resto del mundo.
El principal problema con esta propuesta es que los consumidores se fijan más en el beneficio a perder, combustibles más caros, que en el beneficio a recibir, menor costo de otras compras. Y a ningún gobierno le gusta enfrentar el descontento popular.
Pero es algo que merece debatirse.