Para acceder a Análisis Semanal, ingrese su usuario y clave.
Si no tiene una clave suscríbase ahora.
¿Olvidó su clave? Haga click aquí.

IESS: QUIEBRA RELATIVA
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Causaron conmoción las declaraciones del Presidente que el IESS “técnicamente está quebrado”. Que no se angustien los jubilados que dependen de sus pensiones. El IESS puede atender sus compromisos sin dificultad.
Quienes sí tienen que preocuparse son los afiliados de 30, 40 años de edad, cuyos aportes al IESS corresponden aproximadamente al 23% de su costo laboral (incorporando tanto lo que se les retiene para aportar al IESS, como lo que paga el patrono). Porque la quiebra a la que se refiere el Presidente es la imposibilidad del IESS de atender sus obligaciones para cuando ellos se jubilen.
No es nada excepcional esta quiebra del IESS. También los seguros sociales de los EE.UU. y Europa están en quiebra actuarial.
En el caso de los países desarrollados, el punto central es que ha caído la tasa de natalidad por debajo del nivel que permite conservar el tamaño de la población. Como consecuencia, también cae la fuerza laboral. Por lo que cada año son menos los aportantes cuyos fondos se utilizan para sufragar las prestaciones de cada vez más jubilados.
En esos países el seguro social logra equilibrarse mediante la incorporación de los inmigrantes. De ahí que EE.UU. y España necesiten inmigrantes, entre ellos ecuatorianos.
Esta situación no debería darse en el Ecuador, país de población creciente. Se da porque la legislación laboral y tributaria entre otras, son tan engorrosas, que desestimulan la creación del empleo, de ahí la emigración, y el empleo que se crea es en el mercado informal, que no afilia al IESS.
¿Soluciones? Una política laboral más flexible, y una administración tributaria menos engorrosa. Pero no cabe insistir en esta modalidad porque es incompatible con la ideología socialista del gobierno ecuatoriano.
Chile reformó su seguridad social instaurando cuentas individuales para que los aportes vayan sustancialmente a sustentar la jubilación de quien aporta. El sistema no se verá afectado si la población chilena deja de crecer. Pero tampoco cabe insistir en esto, en el contexto actual.
Lo que sí puede exigirse es un uso más apropiado de los enormes fondos del IESS, y esto es lo que pretende el Presidente con la creación del Banco del Afiliado.
Hace sentido para un gobierno partidario de fortalecer las instituciones estatales, que el IESS brinde mejores servicios de manejo de los fondos de los aportantes, que pasarían a ser como cuenta-ahorristas. Que tenga un departamento hipotecario de mentalidad bancaria para que se aprueben más ágilmente los préstamos a los afiliados que los soliciten y cumplan con los requisitos; que pueda acreditar los préstamos quirografarios, los fondos de reserva cuando se retiren, las pensiones jubilares.
Más importante aún, que maneje como banco de inversión los enormes recursos con los que cuenta. Al 4 de abril, fecha más reciente disponible, el IESS tenía $1.138 millones depositados en el Banco Central, ganando intereses simbólicos.
Esa administración de banco de inversión podría invertir en proyectos públicos o privados. Pero tiene que ser independiente y con la capacidad de negarse a participar en proyectos propuestos por el gobierno, si piensa que no ofrecen suficientes garantías para los afiliados.