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SALVATAJE

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

Las autoridades americanas decidieron el salvataje de su sistema financiero, en lo que se ha dado en llamar la peor crisis financiera desde la gran depresión.

A diferencia de entonces, hoy los depositantes pequeños gozan de un seguro de depósitos. La semana pasada los países europeos con seguros de depósitos poco generosos se apresuraron a subirlo; Alemania y Portugal al 100%. Algo similar decidieron los poderes públicos del Ecuador cuando se cernía la crisis del 98-99, lo cual está satanizado en la opinión pública nacional.

Otra diferencia es que los bancos hoy en crisis son los de inversión, que no captan depósitos, y por lo tanto las autoridades no se preocuparon de regularlas, bajo la lógica que si quebraban, solo perdían inversionistas contumaces. Pero al caer el primer banco de éstos en marzo, Bear Stearns, las autoridades lo rescataron por temor a una crisis sistémica. También rescataron a dos gigantes compradores de hipotecas; pero al segundo banco de inversiones en caer, Lehman Brothers, no lo rescataron. ¿Por qué Bear sí y Lehman no? Inconsistencia. La caída de Lehman ahondó la crisis.

Las autoridades americanas propusieron al congreso que autorice un salvataje por $70 mil millones para comprar cartera mala de los bancos a punto de zozobrar: a cambio de la cartera, recibirían bonos del Estado, de cero riesgo; sus patrimonios convalecerían y reanudarían el crédito. Con la crisis, no hay crédito y la economía se paraliza, causando una depresión.

La propuesta inicial de las autoridades americanas fue rechazada por el congreso. El ala izquierda del Partido Demócrata consideró que el salvaje constituía la socialización de las pérdidas; votó en contra. Los de la derecha del partido republicano consideraron que la lógica del mercado es que quien arriesga y se equivoca, debe pagar las consecuencias, cualesquiera que sean; lo contrario es socialismo. “El nombre del país tendrá que cambiarse a Estados Unidos Socialistas de América”, dijeron.

A los pocos días al sentirse el efecto sobre la economía real, gran parte de los opuestos reconsideraron su voto y aprobaron una segunda versión del paquete. Las consideraciones ideológicas tuvieron que pasar a segundo plano frente los efectos de la no reactivación del crédito.

Hay quienes creen que será necesario como en su momento en Suecia y Chile la nacionalización temporal de la banca.

Hay dos problemas que combatir hoy: que la banca reanude el crédito y que los consumidores, cuyo patrimonio financiero y de bienes raíces se ha reducido tanto, y se alarman con el creciente desempleo, retomen la confianza y gasten. Hasta que no retorne la confianza continuará la crisis. Se busca impedir que la recesión se agudice y que en 2010 vuelva el crecimiento económico.

La Constitución ecuatoriana, en nuestra opinión llevada por una visión visceral de la crisis de hace 10 años, se propone maniatar al gobierno en caso de crisis bancaria. A las autoridades debería permitírseles recurrir a las mejores herramientas. Sin ellas la próxima crisis nuestra podría ser peor que la que ya vivimos.


 






 

 

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