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BANANO Y GRAN RECESIÓN

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

 

¿Cómo la fue al banano durante la Gran Recesión? Siempre se dijo que el Ecuador produce postres y por ende somos frágiles; que en crisis, el consumidor del primer mundo primero dejará de comer banano antes de dejar de comprar automóviles o refrigeradoras.

Esto preocupó a la FAO. A fines de 2009 observó que el banano ganó penetración en los mercados en las últimas décadas, y advirtió que “un mercado mayor es más susceptible a una caída en el poder adquisitivo de lo que era antes.”

Pero luego de advertir, la FAO trasmite optimismo: “Los impactos de la Gran Recesión sobre la demanda de importación de banano… serán menos significativos que para otros productos básicos, en buena medida por la menor sensibilidad del consumo de la fruta al cambio de los ingresos, comparado con otros productos básicos”.

Los postres no resultaron tan frágiles: las exportaciones de bienes de consumo duradero de otros países sufrieron más. Quizá el consumidor europeo o norteamericano compró banano en lugar de duraznos o peras por ser más barato, y pospuso el cambio de carro o televisor por no tener dinero.

El mercado bananero mundial declinó en 2008 y 2009. En la Unión Europea el consumo cayó 7,1% en volumen y 5,8% en valor en 2009. Pero fue buen año para el Ecuador debido a la desgracia de otros: Costa Rica sufrió problemas climáticos.

2009, año de la Gran Recesión, las exportaciones bananeras del Ecuador crecieron 4,3% a 4,9 millones de toneladas. En valor, aumentaron un extraordinario 21,7%. Cierto que este valor es a un precio político que puede o no reflejar las oscilaciones del mercado, pero en 2009 no hubo mayores reclamos de productores respecto al no pago del precio oficial, por lo que presumimos que no sólo se exportó más banano, sino que también a mejor precio.

Para 2010, la FAO proyecta un crecimiento de 2% en el mercado mundial. Pero Chiquita advierte que en el primer trimestre del año el precio del banano en Europa se encontraba 11% por debajo de su nivel de un año atrás.

Costa Rica espera incrementar sus exportaciones en 23% en volumen, lo que insinúa un mercado internacional mejor servido y que el precio podría caer más.

La salida de la crisis parecería requerir que las monedas de los países centrales, dólar, euro y yen, se deprecien en relación de aquellas de los mercados emergentes, en particular de los países que crecieron la última década en base a exportaciones. Pero por otra parte, entre ellas, el euro aparece débil frente al dólar, ya que Europa tardaría más en salir de la crisis.

Para el banano del Ecuador dolarizado y otros países que atan su moneda al dólar, como los centroamericanos, este comportamiento del dólar tiene un doble efecto: lo beneficia frente al banano colombiano, puesto que el peso sería una de las monedas que se revalorizaría; pero el banano ecuatoriano perdería competitividad frente al banano protegido de países de África y el Caribe con monedas atadas al euro.

Salimos airosos de la crisis internacional, pero la fase de recuperación se perfila ominosa.

 

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