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DÓLAR Y OTRAS MONEDAS

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

 

Gran cobertura mundial mereció la noticia del sábado 19 que China flexibilizará el yuan.

Washington presiona a Beijing que permita la revalorización del yuan, como paso necesario para crear un nuevo equilibrio internacional. La revalorización sería un reconocimiento al enorme avance de la competitividad China en los últimos años.

El crecimiento global sin inflación durante la década hasta 2008 se debió a que China se expandió al 10% anual en base a la producción industrial para la exportación; las multinacionales invirtieron en China, se desplazaron a la China empleos industriales de los países desarrollados. La balanza comercial de éstos se tornó negativa. La China, por su parte, compró las divisas de las exportaciones e invirtió en Bonos del Tesoro de EE.UU.

La compra de dólares a sus empresas debió haber causado aumento del consumo e inflación eh China. Pero los chinos son sumamente ahorrativos, y no se dio.

EE.UU. y Europa necesitan mejorar su balanza comercial y empleo, por lo que buscan que la China revalorice su moneda, para que su pueblo tenga mejor poder adquisitivo y consuma productos importados, y que las balanzas comerciales se equilibren.

China no permite la libre flotación de su moneda, la tiene bajo control. A partir de 2008, con la crisis internacional, mantuvo el cambio fijo. A lo que se compromete ahora es ampliar la banda en que puede flotar el yuan. Pero difícilmente dejará que la flotación empuje al yuan a una fuerte revalorización.

China basa su crecimiento en la exportación; el tipo de cambio es parte central de una política industrial, y no va a abandonar esa herramienta. El antecedente inmediato del anuncio de Beijing es el sentimiento del congreso americano favorable a poner una salvaguardia cambiaria a las importaciones chinas. El anuncio busca disuadir una tal iniciativa.

Mientras que el yuan no se mueva, hay una competencia entre el dólar y el euro de cuál se deprecia frente al otro: la economía de la moneda que se deprecie tendrá mejores posibilidades de recuperarse, ya que EE.UU. y la UE compiten en los bienes tecnológicamente más avanzados: Boeing vs. Airbus, por ejemplo.

Con la crisis de Grecia, que pone en evidencia la debilidad de la moneda común entre países con políticas económicas contrastantes, el euro se ha debilitado en lo que va del año: ha caído 18% frente al dólar.

Ecuador, como país dolarizado sin una política industrial pro-exportación, como la China, sufre con la fortaleza del dólar. Nuestras exportaciones al mercado europeo pierden competitividad en relación a las de países de la zona del euro o libra esterlina: banano frente a Camerún, flores ante Kenia.

Más importante aún es qué pasará con las monedas sudamericanas. EE.UU. y Europa necesitan que todas las monedas de mercados emergentes, no sólo el yuan, se fortalezcan, y ese es el caso de las monedas sudamericanas. Por la integración de México con EE.U., el peso sigue de cerca al dólar.

Pero las fluctuaciones cambiarias son impredecibles. Si los pesos colombiano y chileno, el real y el sol caen frente al dólar, nuestra economía se verá en aprietos.

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