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MENDIGOS SENTADOS EN SACO DE ORO
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
El martes en Caracas, en discurso ante la Asamblea Nacional, El Presidente Correa fustigó a sus opositores ambientalistas: “Quieren impedirnos extraer nuestros recursos, no nos sirve ser mendigos y estar sentados en un saco de oro”.
Frase ésta que evocó recuerdos lejanos: un libro leído en los sesenta, escrito por un viajero alemán, Peter Schmid, y que trae un capítulo sobre el Ecuador.
El libro concluye que los sudamericanos: “Se sientan en la mayor riqueza material del mundo, y penan en sus sueños por un mundo imaginario. Se llaman a sí mismos mendigos patéticos sentados en taburetes de oro….” (descarga gratis, en inglés beggarsongoldens006168mbp)
En los más de 50 años desde que se escribió el libro, la actitud hacia la extracción de minerales ha sufrido un vuelco. Hay una cada vez más fuerte consciencia ambiental. Las ONGs, sobre todo europeas, han contribuido a esa toma de consciencia.
Los grupos radicales son indispensables para la toma de consciencia ambiental. Pero no se puede gobernar con una visión unidimensional. Concuerdo con el Presidente: una cosa es querer preservar el medio ambiente, otra sacrificar la posibilidad de extraer una riqueza mineral que puede contribuir a sacar al país del subdesarrollo.
En los 70, cuando Texaco desarrolló los campos petroleros del Oriente, no había consciencia ecológica. Los ecuatorianos sentíamos que la mitad de nuestro territorio era una selva tropical infinita e inexplorada. Que una pequeña parte fuese explotada para petróleo no era nada. La colonización que vendría crearía fronteras vivas. A fin de cuentas, lo que perdimos en el 41 lo hubiéramos mantenido de haber poblado el Oriente.
Hoy, es distinto. El descuido ambiental les significa penalidades elevadísimas a las multinacionales. No se repetirán las prácticas de ayer.
Se argumenta que los países que explotan recursos naturales desarrollan la “enfermedad holandesa” y a lo postre le va peor que a los que no los tienen.
Verdad a medias. Cierto es, sin petróleo Hugo Chávez no podría destrozar la economía venezolana, porque el colapso lo hubiera arrastrado. Pero quizá sin petróleo Venezuela sería tan atrasada como Surinam o Guyana, sus vecinos en el Caribe.
Si bien Ecuador ha tenido al menos dos crisis económicas profundas en la era petrolera, sin petróleo nuestra economía estaría hoy al nivel de las de Honduras o Nicaragua.
El ejemplo es lo que hacen Noruega y Chile. El petróleo para Noruega, país desarrollado, significa un fondo que financia las prestaciones sociales. En Chile, el fondo del cobre provee los recursos para la reconstrucción después del terremoto.
Enfático sí al desarrollo petrolero y minero, maximizando la renta estatal pero reconociendo suficiente rentabilidad a las compañías para motivarlas a invertir. Con las mejores prácticas ambientales.
La hazaña de impedir el desarrollo de los recursos no renovables por este gobierno sería una victoria pírrica para los ambientalistas. A raíz del próximo colapso económico, el país entero apoyará toda iniciativa para generar los recursos para la recuperación.
Mejor desarrollar hoy el ITT, con tiempo para diseñar el desarrollo sostenible, que hacerlo con urgencia y atolondradamente dentro de un puñado de años.