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AGRICULTURA Y PETRÓLEO
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
El 20 de febrero el Ecuador entraría en negociaciones con los EE.UU. para cerrar el TLC; entonces se supone que ya Washington lo habría cerrado con Bogotá, habiéndolo hecho con Lima a fines del año pasado.
Difícilmente se van a satisfacer las expectativas nacionales de excluir algunos productos agropecuarios. En nuestro artículo del 26 de diciembre tratamos sobre las posibles consecuencias para el arroz.
El caso del maíz es complejo, y amerita que las autoridades del gobierno y los productores ponderen las opciones.
Si, como es probable, el Ecuador tiene que desgravarse para el maíz, la producción nacional estaría en peligro, ya que el maíz estadounidense es más barato.
Partiendo de ese punto podría pensarse que lo más conveniente fuese que las tierras hoy dedicadas al maíz para alimentación animal, se reconviertan a otros cultivos.
Pero en los EE.UU. está comenzando a crecer la demanda de maíz. No precisamente como alimento, sino para producir etanol. Etanol se mezcla con gasolina y los motores de los automóviles actuales funcionan sin ningún perjuicio con esa mezcla.
El resultado inmediato ha sido el alza del precio del maíz. Porque al actual precio del petróleo el etanol sale más barato que la gasolina. Pero por otra parte, los EE.UU. tiene un estimado de 15 millones de hectáreas aptas para el cultivo de maíz, a cuyos propietarios Washington les paga para mantenerlas baldías. Esas tierras se incorporarán a la producción para etanol.
Si la tendencia es un alza en el precio del maíz, sería insensato perder nuestra producción por una diferencia de pocos centavos entre el precio de una tonelada de maíz americano puesto en puerto ecuatoriano, y el nuestro. Lo lógico sería que el Ecuador subsidie temporalmente al producto nacional, a la espera de ver si el maíz americano sube de precio y torna innecesario el subsidio, o en su defecto, la diferencia de precios a favor del americano se mantiene o se amplía, y por lo tanto sería necesario cambiar de cultivo.
El panorama se complica más por cuanto al utilizar maíz para hacer etanol, queda como subproducto la torta que se utiliza en los alimentos balanceados. Como con un TLC los productos industrializados no pagarían arancel, entraría al mercado una torta de maíz para balanceados americana, posiblemente más barata que aquella en base al maíz nacional. Lo que perjudicaría al maicero, pero favorecería al avicultor.
Por últimos, hay la posibilidad también que aumentemos la producción de maíz, así como la de caña, para producir etanol.
Una estrategia nacional que incluya caña, maíz, arroz y avicultura, es indispensable.
La división entre los mundos de la alimentación y la energía, se está borrando. El alto precio del petróleo está llevando a que se cultive productos para el consumo de automóviles, y no de personas. Esto ya se hacía antes, sobre todo en el Brasil, pero requería de subsidio; ahora, es rentable. Esta nueva situación es positiva desde el punto de vista ecológico. Pero por otra parte, cuán ético es cultivar para alimentar máquinas, cuando hay humanos que padecen de hambre.