A LA COLA
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
El 2007 ha sido un buen año para América Latina. Varios años consecutivos de crecimiento de la China a más del 10% anual han significado el alza de los precios de las materias primas que produce nuestra región: petróleo, metales y alimentos.
En agosto pasado el Secretario General de la Cepal indicó que en América Latina está invirtiendo, lo que favorece el crecimiento sostenido. Preveía que el Ecuador crecería al 3,4% en 2007, la menor tasa en América del Sur, pero mejor que México, 3,2%, Honduras y Haití.
La nueva evaluación de la Cepal, arroja 5,6% de crecimiento en América Latina. Encabeza Panamá, con 9,5%, seguirían Argentina, 8,6%, Venezuela 8,5%, Perú 8,2%, y varios países, entre esos Colombia, con 7,0%.
De las 20 economías más grandes que la Cepal lista de manera independiente, la de menor crecimiento es Ecuador, con 2,7%; hasta Honduras y Haití crecen más. Y ni eso se cumplirá.
El Ministro Ortiz reconoció que el crecimiento estaría por debajo de 2,5%, el más bajo desde la crisis de 1999.
¿No es paradójico que el Ecuador, con precios récord para el petróleo, y con el Presidente con la mejor preparación económica de todos los jefes de Estado latinoamericanos esté a la cola del crecimiento?
Hay varios factores que lo explican.
La ineficacia del gobierno para invertir. El gasto público sube fuertemente pero por elevación de salarios y aumento de subsidios. Los proyectos de inversión no se ejecutan.
La frustración con ello explica parcialmente que el Presidente haya cambiado buena parte de su Gabinete. Pero el Presidente debe combinar la campaña (las nuevas elecciones presidenciales tendrían lugar a principios del 2009) con la administración. Tiene que hacer seguimiento a los proyectos que quiere que se ejecuten.
El Presidente ha anunciado que le moverá el piso a la inversión privada: la nueva estructura jurídica le permite al Presidente legislar a través del congresillo que pondrá sello de aprobación a sus proyectos de ley, y los asambleístas sólo tendrán derecho a alzar la mano.
Los inversionistas privados, aún los bien predispuestos hacia el gobierno, se abstienen de invertir hasta conocer las nuevas reglas tributarias, laborales, y de derechos de propiedad.
Las previsiones oficiales iniciales eran que la inversión crecería 11,3% en 2007. El estimado más reciente que cubre los 12 meses a junio 30, muestran un crecimiento de 1,1%, la décima parte.
Dada la poca inversión, difícilmente el crecimiento económico de este año superará 2%; el próximo a lo sumo 3%. El gobierno le da prioridad a la redistribución del ingreso y no al crecimiento en sí; pero reducir desigualdades es más fácil cuando está creciendo la economía que cuando se estanca.
El premio Nóbel Stiglitz está en Quito, y anuncia que va a asesorar al Gobierno. Ojalá no se trate de mera formalidad, como fue el caso cuando se dijo que Jeffrey Sachs asesoraba al Presidente Mahuad; entonces la asesoría no pasó de alguna conversación ocasional.
Una revisión de la política económica por parte de Stiglitz y su gente sería saludable.



