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AMBICIOSO PLAN PETROLERO
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Una vez caducado el contrato de Occidental, y reformados los contratos petroleros vía ley, el Ministro Rodríguez Ramos anuncia un ambicioso plan de inversiones. Los problemas en la cartera de Energía son tantos, que no fue posible emprender antes en la apertura, explicó.
La ocasión fue la “escala técnica” del presidente Chávez en Quito. No está claro cuánto de lo previsto podrá avanzar sin el apoyo venezolano.
El convenio con Venezuela prevé la conformación de empresas mixtas entre los dos países, y el desarrollo de políticas públicas en el sector energético con asistencia venezolana. Pero se busca restructurar Petroecuador en el exitoso modelo de Ecopetrol. Pdvsa o Ecopetrol, no creemos que las dos iniciativas sean compatibles.
No se ha hecho una inversión importante en refinación en 30 años. Ahora se anuncia no una, sino dos refinerías, en Manabí y Guayas, al menos una con capitales venezolanos.
El Ecuador es el único país de las américas que exporta crudo por el Océano Pacífico, lo que favorece la instalación de un centro de abastecimiento petrolero marítimo. Hay interés de compañías multinacionales. El principal obstáculo lo constituyen los precios políticos de los combustibles. Parecería muy complicado, aún con participación venezolana, sacar adelante en esas condiciones un proyecto que requiera tanta inversión.
Mientras que haya un subsidio tan elevado, hay el peligro que el Estado obligue la venta en el mercado interno a pérdida, como sucedió con Emelec.
De particular interés para el Guayas es la asistencia venezolana en la construcción de instalaciones en tierra para el gas de uso doméstico.
En cuando a la exploración y explotación, en julio saldrá el tantas veces pospuesto concurso para bloques marginales. En su momento generó bastante interés, dados los altos precios del petróleo. Hay que ver si ese interés se mantiene luego de la modificación de los contratos y la caducidad.
En cuando a prospectos mayores de producción, no habrá una licitación abierta en que participen todas las compañías interesadas. Se segmentará el mercado.
Para el ITT sólo podrán participar empresas estatales. En un proyecto tan complejo que requiere gran inversión, se impide participar a las empresas más grandes del mundo: Exxon, Chevron y Shell, así como la privada más grande que queda en el Ecuador, Repsol.
Para Pañacocha, estructura más pequeña pero interesante, cercana al del yacimiento Edén-Yuturi, tampoco hay razón para excluir a las empresas estatales del concurso.
Mientras más ofertantes calificados haya, mejores las condiciones que logrará el Estado. Restringir la oferta no es lo más conveniente.
Habiendo quedado descartada la firma del contrato con Sundown Clipper para la búsqueda de gas en la Península de Santa Elena, se anuncia un nuevo concurso. El acuerdo con Sundown fracasó porque el Estado no quería que consten en el contrato los términos económicos para la explotación a gas, sino del petróleo, que no era lo que buscaba la empresa. El nuevo concurso será expresamente para gas. Habrá que ver cómo se obvia el problema que en la ley de hidrocarburos, se olvidaron del gas.
Ojalá que el plan petrolero no quede en sólo buenas intenciones.