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COMERCIO CON MÉXICO, VENEZUELA

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

Al Presidente Palacio le cayó como anillo al dedo la visita oficial a México para reunirse con el presidente Fox, con una agenda anunciada de alcanzar un TLC, a poco de haberse caído las negociaciones de esa índole con Washington, y antes del reconocimiento oficial del fracaso y la subsiguiente pérdida de las preferencias arancelarias (Atpdea), pospuesto para mediados de mes.

El mensaje implícito es que puede no haber TLC con EE.UU., pero lo habría con México; cierto es, el 40% de nuestras exportaciones ecuatorianas van a EE.UU., pero el 60% también cuenta.

Es positivo abrirse, y llegar a acuerdos comerciales con otros países. Pero aún no hay negociaciones de TLC con México: sólo la intención de ampliar el acuerdo comercial vigente. En cambio, con EE.UU. se estaba por firmar un acuerdo, y Washington se mostraba dispuesto a ceder en puntos álgidos para el Ecuador.

El acuerdo existente con México nos ha traído beneficios limitados. El año pasado sólo exportamos $58 millones, el 0,6% de las exportaciones totales, mientras que importamos $413 millones, el 3,7% del total. El balance es ampliamente deficitario.

Para México somos un mercado pequeño, pero tenemos el atractivo de nuestras crecientes importaciones de manufacturas: México nos vende maquinarias y material eléctrico, fármacos y vehículos. Nosotros sobre todo palma africana.

En síntesis, el TLC con EE.UU., principal socio comercial, estaba por concretarse; su no firma significará la pérdida de preferencias unilaterales. Con México, no es más que buenas intenciones con un mercado interesante, pero no de los mayores.

El acuerdo de cooperación entre empresas petroleras estatales es asimismo importante en lo simbólico: estrechar lazos con un país hermano, diez veces el Ecuador en tamaño y población. Pero lamentablemente Pemex es una Petroecuador, aunque mucho más grande. Pemex no ha estado podido incrementar la capacidad de refinación que necesita México, que exporta crudo e importa combustibles: precisamente el predicamento en que se encuentra el Ecuador.

Convendría que Pemex se interese en futuras licitaciones petroleras, quizá como socio estratégico para campos que opera Petroecuador. Pero si se trata de entablar lazos particularmente estrechos con una empresa estatal latinoamericana, Petrobras es la mejor opción.

El Presidente Chávez anunció la salida de Venezuela de la CAN si Perú y Colombia no desisten de firmar los TLCs. Es lógica la decisión de Caracas: Colombia y Perú aceptaron conceder mayores plazos de protección a los datos de prueba para los productos farmacéuticos, contrariando una norma de la CAN. Por lo que Colombia y Perú plantearían a la CAN el cambio de esa norma (el acuerdo de Cartagena tiene mayor jerarquía que un TLC, por multilateral). Si el Ecuador los apoya, quedaría cambiado el estatuto, aunque Caracas y La Paz se opongan. Lo que sería intolerable para Chávez.

La salida de Venezuela de la CAN, no significaría que vaya a poner aranceles a los productos ecuatorianos. No le convendría: el Ecuador sólo le exporta a Venezuela $122 millones (pescado y palma africana), e importa $413 millones en hierro, aluminio y automóviles, con protección arancelaria importante. Para estas industrias, somos un mercado pequeño pero interesante.

 

 




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