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CONSUMO BUROCRÁTICO

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

Los intentos de controlar el consumo de la administración pública, constante en diversas normas de austeridad fiscal que se han aprobado en los últimos años, han resultado en vano.

Los grandes beneficiarios de la dolarización son los empleados públicos, cuyos sueldos, que años atrás eran de miseria, hoy son muy superiores a los de las personas ocupadas en el sector privado, con funciones similares.

La noticia más reciente es la del IESS: en el año 2004, el gasto laboral del IESS promedió $7.158 anual por empleado. Esto aparentemente el Consejo Superior del IESS lo ha considerado exiguo, y ha aumentado el costo laboral para 2005 en $2.357 a $9.515 por empleado, un alza de 33%.

En dolarización, elevar un alza el rol de pagos 33% en un año es monstruoso. Si los usuarios estuviesen recibiendo un servicio 33% superior en 2005 sobre 2004, esto es, si la productividad de los empleados del IESS hubiese aumentado en una tercera parte, el aumento del sueldo se podría justificar, por la mayor productividad. Pero que me diga algún afiliado del IESS que el servicio ha mejorado.

La Proforma 2006 hoy ante el Congreso contempla $257 millones más en salarios de lo que consta en el Presupuesto aprobado en 2005, un alza de 11,8%. Esa es un alza muy superior al crecimiento de la economía. Y que sepamos, tampoco es que los ecuatorianos estemos recibiendo mejores servicios de salud, educación o seguridad.

Posterior al envío de la Proforma al Congreso, el Senres, acogiéndose a una ley cuyo origen fue poner un tope al crecimiento de los salarios en el sector público, incrementó el mínimo por posición para toda la burocracia, no para 2006, sino retroactivo al 1º de enero de 2005. El salario más bajo a pagarse dentro del Presupuesto será $335, esto es, más del doble del salario mínimo del sector privado. Ésta es un alza de 11,75% para 2005, no en relación a 2004, sino a lo que ya era el 2005, después del aumento que se había dado en relación a 2004.

Esto acarreará nuevas alzas, adicional a las presupuestadas, para 2006. Nuevamente el próximo año habrá un aumento de salarios públicos de más del 10%.

Esta disparidad en los sueldos entre sector público y sector privado, va a tornar cada día más difícil a los gobiernos detener el alud de su seguidores que quieran enrolarse en el sector público. Hoy, la aspiración de todo ecuatoriano es ser burócrata.

La contrapartida del aumento del gasto sin productividad, es que los empleados públicos salen con mayor poder adquisitivo a las calles. Como los gobiernos descuidan la adopción de medidas favorables a las actividades productivas, al no haber más producción suben los precios.

Hace un par de semanas El Universo interrogó a la Ministra de Economía de por qué cedía tanto en el alza de salarios a la administración pública. Y ella haciendo gala de franqueza, y eso hay que agradecérselo, indicó que el Ministerio no podía frenar la avalancha de pedidos de sueldos, si no tiene un apoyo sólido de la población.

Las noticias del IESS, las del Presupuesto, las de Senres, son sólo los casos más recientes de una tendencia que de proseguir, quebrará al país. Lamentablemente, no se avizora el fin.

 

 




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