CORRUPCIÓN
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Desde principios de los 90 Transparencia Internacional mide las percepciones de corrupción en todo el mundo. Ecuador siempre se ubica en los últimos lugares.
Para 2007, la nota de Ecuador baja de 2,3 a 2,1, y cae al puesto 150 entre 175, penúltimo en América Latina, superando a Venezuela, puesto 162.
Este año, por primera vez, Transparencia Ecuador realiza una encuesta de opinión ciudadana, distinta a la realizada por Transparencia Internacional. La nueva encuesta revela que los ecuatorianos consideran a su sociedad como sumamente corrupta, corroborando lo determinado en la encuesta internacional.
Transparencia Ecuador además cuantifica los casos de corrupción que mencionan los entrevistados, y su costo, que es considerable.
¿A qué se debe que unos países sean más corruptos que otros? La primera correlación es con nivel de desarrollo. Los países más desarrollados son menos corruptos, los menos desarrollados, más corruptos.
Esto no explica todo, ya que en los rangos de los países intermedios, la “clase media de los países” entre los que se encuentra el Ecuador, existe una variación muy grande; países con niveles similares de desarrollo difieren enormemente en cuanto al índice de corrupción. Esto no ha sido debidamente explicado.
Incide también cuán abierta o cerrada es una economía, cuán altos los impuestos. El aumento del ICE a los licores y cigarrillos probablemente generará más contrabando.
La discrecionalidad en la burocracia, esto es, las leyes complicadas y trámites engorrosos, resulta en que la interpretación de un funcionario público pueda favorecer o perjudicar enormemente a un ciudadano, lo cual estimula a que éste acepte pagar un precio para obtener un pronunciamiento benigno.
Otro factor, más difícil de medir, es que estos “países intermedios” transitan de ser sociedades tradicionales, en la que el individuo tiene pocas libertades y está controlado mediante presión social, a ser sociedades modernas en que el individuo tiene libertades, pero se somete a leyes de aplicación impersonal. En la transición, se da el descontrol.
Hasta hace poco algunos investigadores mantenían que la corrupción no era negativa para el crecimiento económico. Que la corrupción, al “engrasar los ejes de la burocracia”, permitía que se ejecuten obras que de lo contrario no hubieran podido realizarse por la pesadez burocrática.
Si bien es concebible que exista este beneficio, no es contrapeso de los enormes perjuicios causados por la desviación de la inversión pública; que el Estado prefiera hacer obras de relumbrón por la coima que viene asociada con el contrato, y no invierta en programas que son más beneficiosos para el país, pero donde hay menos oportunidades para la corrupción, como es el caso de programas de salud y educación.
Incluso en estas últimas áreas, cuántas veces se ha denunciado, por ejemplo, que se ha comprado equipo hospitalario pero que nunca se lo ha desembalado; o medicinas adquiridas en enormes cantidades, más de lo requerido para el consumo habitual, y que hay que descartar una vez que expiran.
La encuesta de Transparencia Ecuador nos ofrece una fotografía de lo que los ecuatorianos percibimos es el estado de la corrupción en el país. Nos toca hacer mejores diagnósticos y dar soluciones.



