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DÓLAR Y PETRÓLEO
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Irán, apoyado por Chávez y Correa, sostuvieron en el seno de la OPEP que los precios del petróleo deberían fijarse en una moneda distinta al dólar.
“Tiene que ser en una moneda fuerte, de otra manera estamos transfiriendo riqueza”, declaró el Presidente Correa.
El dólar lo utilizan la mayor parte de los países del mundo como moneda de reserva. Lo que no quita que el dólar, el euro, el yen y la libra esterlina fluctúen entre sí, y que durante años consecutivos, una de las monedas se fortalezca fuertemente en relación con las otras.
¿Se perjudican los países exportadores de petróleo porque los precios se fijan en dólares? No veo por qué.
El precio del petróleo lo fija la oferta y la demanda mundial, y lo afecta el movimiento de las principales monedas del mundo, entre sí. El precio del petróleo ha subido tanto y tan rápidamente, no en poca medida debido a la caída del dólar. Con una relación estable dólar-euro, muy probablemente el precio del petróleo sería menor.
El motivo es político. Ahmadinejad y Chávez buscan la drástica reducción de la influencia de los EE.UU. en el mundo. Como aclaró el Presidente Chávez, “dentro de poco ya no se va a hablar del dólar porque se está cayendo y con él caerá, gracias a Dios, el imperialismo de EE.UU.”.
Hoy, lo que mueve a la economía es que por una parte, los EE.UU., con mucho la mayor economía del mundo, compra enormes cantidades de bienes en el mercado mundial. Quien mejor ha sabido aprovechar esta situación es China, convertida en la fábrica del mundo. Pero China no se gasta lo que recibe, esto es, no importa en gran escala; más bien invierte los papeles del gobierno de los EE.UU., sus excedentes.
Si el mundo fuese a abandonar el dólar como moneda de reserva, se daría una restructuración de la economía mundial con consecuencias adversas para los países exportadores de petróleo.
En el momento en que la China deje de comprar bonos americanos, EE.UU. tendría que restringir el consumo interno lo suficiente para facilitar el pago de su deuda con China.
Esto ocasionaría la caída más pronunciada del dólar. Las industrias norteamericanas, que hoy se encuentran fuera del mercado, comenzarían a competir con éxito sobre todo con japonesas y europeas. Hoy, Airbus incurre en dificultades porque Boeing tiene costos mucho más bajos.
El resultado sería una reducción de la actividad económica mundial, que implicaría un menor consumo de combustibles, y caída en el precio del petróleo.
Estoy seguro que el Presidente Correa tiene claro este panorama, aunque dudo que lo entiendan Ahmadinejad y Chávez.
Es comprensible que el Presidente Correa quiera una América Latina unificada, que reduzca de manera significativa la diferencia en peso político que tiene hoy frente a los EE.UU., y que Washington incida menos en las decisiones regionales. Pero no parece prudente del Presidente esta pública alineación con el eje de países que buscan ser los contradictores de los EE.UU. La política externa de un país debe ser más pragmática.
Ningún país del mundo nombraría a Don Quijote, Canciller.