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EL AÑO QUE PERDEMOS

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

2006 fue excelente. En los doce meses antes del 30 de setiembre (hasta ahí hay estadísticas), la economía creció 4,8%; el consumo de hogares 7,1%, el nivel más alto en 5 años, y superior al crecimiento económico en buena parte porque consumimos muchos productos importados.

 

El consumo creció casi al triple del 2,5% que promedió en los 6 años antes de la crisis bancaria.

 

2007 se perfilaba igual: no había motivos para que el crecimiento se frene; el gobierno anterior no aprovechó los recursos petroleros extraordinarios, y el entrante cuenta con bastante más de $1.000 millones en fondos petroleros para comenzar sin paquetazo y con dinero para invertir.

 

Para el cuarto trimestre, el Central detectó una caída en la producción en relación al tercero; hay que ver si lo corroboran los datos definitivos.

 

Lo más preocupante es que encontró indicios de declinación también para este trimestre. El crecimiento del PIB se ha reducido del 4,8% al 3,1% para los últimos 12 meses, de lo cual cero en el último semestre.

 

En parte, es consecuencia normal del ciclo político. Consumidores e inversionistas posponen sus planes hasta ver con claridad lo que se propone el nuevo gobierno. Una vez que se conoce, el consumidor se tranquiliza, el empresario sabe dónde invertir, y se recupera el tiempo perdido.

 

Pero en esta ocasión, no. El motivo: 2007 será un nuevo año electoral, el Presidente no ha dicho qué es lo que quiere con la asamblea constituyente, ha dado el mensaje que no va a respetar a las otras instituciones del Estado, e invitó a Hugo y Evo para una celebración preliminar de su acceso al poder.

 

En ese clima de incertidumbre, es de anticipar que consumidores e inversionistas pongan en compás de espera sus decisiones. Los afanes de reforma política se contraponen con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los más pobres.

 

¿Qué evidencia hay de esto? Es muy pronto para tener cifras. Pero los pocos indicadores existentes preocupan:

 

- Los bancos cierran el año con un crecimiento del 19% en depósitos. Es crecimiento importante; pero a noviembre, el crecimiento era de 24%, y antes de la campaña, en junio, de 28%: hay desaceleración. El crecimiento de los depósitos se da desproporcionadamente en cuentas corrientes, de ahorro y certificados a menos de 30 días, habiéndose reducido los depósitos a 90 días.

 

- El Central hace seguimiento a la deuda externa privada, que nos da una idea aproximada de cuánta plata se está trayendo al país para invertir. Hasta setiembre, en el año habían entrado (neto de lo que se amortiza) $406 millones; pero en octubre salieron netos $50 millones, y en noviembre $300 millones; una menor inversión hoy, significa menos producción mañana.

 

Esto coincide con la información que circula de empresas que han pospuesto proyectos de inversión que estaban por ejecutarse: ampliaciones que no se harán, empleos que no se crearán.

 

Estamos a tiempo para revertir la tendencia e impedir que se pierda el buen momento por el que pasa la economía. El Presidente debe disipar la incertidumbre.

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