EL BANCO DEL SUR
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
El Ecuador tiene $2.132 millones de reservas internacionales: un tercio son depósitos del IESS. Ecuador dolarizado no requiere cuantiosas reservas para respaldar el medio circulante.
¿Dónde está esa plata? ¿En alguna bóveda en Quito? No. En el exterior, en papeles de máxima seguridad y baja rentabilidad, esencialmente bonos del gobierno de los EE.UU.
Eso es lo que hacen todos. Los países asiáticos que crecen sustentados en las exportaciones, han acumulado valores muy altos.
Con ello, los EE.UU. se beneficia de un financiamiento barato. Pero debido a este ingreso de capitales, tiende a incurrir en un déficit comercial. Algo así como lo que pasa con el Ecuador, que por ser exportador de petróleo, tiene un déficit en la balanza comercial no petrolera.
¿En qué manera está cambiando esta situación? Únicamente en que, desde que Europa tiene una moneda unificada, dado el tamaño de su economía, el euro comienza a competir con el dólar como moneda de reserva.
Cuando un país que tiene reservas en los EE.UU. que le rinden poco, necesita un crédito, éste es otorgado a tasas de mercado. Hasta podría decirse que le prestan su propia plata, pero a un precio más alto. Lo que enardece a algunos, entre esos al presidente Correa.
¿La solución? Que bloques económicos establezcan su propio sistema de reserva, para que en la región se queden los depósitos de los bancos centrales. Que ese banco regional financie proyectos dentro de la región; y las utilidades, que se destinen a obras de integración.
Todo esto, en un contexto de mayor comercio intra-regional. Un primer paso, como el que dieron Francia y Alemania en los 50 al conformar la comunidad de carbón y acero que culminó en la Unión Europea. Proceso de largo aliento, que llevaría a una moneda única: lo que el ministro Patiño estima pudiese darse en 50 años, y en nuestro caso pasaría por la desdolarización.
¿Quiénes son la Alemania y Francia de América Latina? México y Brasil. La foto del lanzamiento del Banco del Sur debería tener a Lula y Calderón. La ausencia de ambos, desluce la iniciativa.
México estaría más interesado en integrarse al primer mundo, que en profundizar relaciones con una América Latina que le da la espalda a la globalización; además que mal podría estar de cuate del presidente venezolano, quien tildó de “caballerito” a Calderón, por haberle ganado las elecciones a su preferido, López Obrador. La propensión de Chávez al irrespeto lo ha enfrentado también con Alan García, Oscar Arias, y Álvaro Uribe, entre otros, quienes tampoco anuncian su participación.
Brasil es tan grande frente al resto, que aparentemente no le encuentra beneficio. Chile preferiría continuar por su solitario camino al primer mundo.
Con lo que iniciativa tan importante como el Banco del Sur queda restringida a un acuerdo entre Kirchner, a quien simultáneamente le prestan $750 millones, y Chávez con sus muchachos: seis países entre medianos y pequeños, dispersos en la geografía latinoamericana, limítrofes sólo dos de ellos, Bolivia y Argentina. Más, sorprendentemente, Irán.
La integración financiera latinoamericana deberá esperar ocasión más propicia.



