GONZÁLEZ Y AZNAR
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Esta semana, Guayaquil tiene cita con los dos presidentes de gobierno que condujeron a España del siglo XIX al siglo XXI, que suman 22 años de gobierno, de 1982 a 2004, entre los dos.
El advenimiento de Felipe González al gobierno español en 1982 puso fin a un largo período de historia española, que se inició en 1936 cuando el General Franco cruza Gibraltar al mando del ejército español en Marruecos, entonces protectorado, derroca en larga y mortífera guerra civil al gobierno socialista-comunista, y asume el poder.
En 1977, a los dos años de muerto Franco, los más importantes partidos políticos, cámaras de producción y sindicatos obreros, acordaron las reglas de un proceso político democrático y el desarrollo económico, que saquen a España del atraso: el Pacto de Moncloa.
González trajo a la izquierda nuevamente al poder, con lo que se consolida la democracia. Años atrás, previo a su toma de control del PSOE, el Partido Obrero Español, González renunció a Marx.
González entendió que España tenía que incorporarse al mundo desarrollado. Adhirió a España a la Unión Europea e hizo campaña para que los españoles ratifiquen la adhesión de su país a la Otán. Tropas españolas participan en la primera guerra del Golfo.
En 14 años de gobierno, González remozó la anquilosada economía española, que había vivido con Franco bajo proteccionismo absoluto. El remesón provocó el cierre de empresas ineficientes.
Para el ideólogo de Hugo Chávez y Rafael Correa, Heinz Dieterich, González no es un socialista, ya que no impulsó el abandono de la economía de mercado ni propugnó reemplazar el sistema de precios por uno de pago en unidades de tiempo.
A González y al socialismo los reemplaza en 1996 José María Aznar y el PP, un vigoroso y renovado partido de derecha.
No aquella derecha tradicional de personas y grupos que buscan que el Estado les conceda prebendas. Sino aquella que quiere empresas eficientes, competitivas y que generen riqueza: que todos compartan de la prosperidad.
Aznar abrió España al mundo, y el mundo a España. La inversión extranjera se multiplicó, creció el empleo y España dejó de ser país de desempleo crónico: sin las reformas económicas de Aznar, España no sería receptiva a la migración ecuatoriana.
Con Aznar, cuatro empresas españolas subieron a las grandes ligas de la economía internacional: Repsol y Telefónica, ambas con fuerte presencia en el país, y dos bancos: Bilbao Vizcaya y Santander, presentes en la mayor parte de América Latina. Ecuador, país demasiado conflictivo, es una excepción.
En sus ocho años, España cerró la brecha de desarrollo que la separaba de Alemania, Francia e Italia, y hoy es su par en la Unión Europea. En 2004, no se postula para un tercer período.
Aznar fue para España lo que Thatcher para Gran Bretaña.
José María Aznar disertará sobre “América Latina una Agenda de Libertad”, invitado por la Fundación Ecuador Libre, el miércoles.
Felipe González será orador invitado en la sesión solemne por el aniversario de fundación de la Cámara de Industrias de Guayaquil, el jueves.
Una coincidencia afortunada, para quienes escucharemos a los dos.



