GUAYAQUIL - POSORJA
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Mal manejó el Consejo Provincial el incremento del peaje en la carretera a la Costa: propuso multiplicar por 20 la tarifa y por cuatro las veces que hay que pagar.
Recién se percató la Prefectura que basta cobrar dos veces: sólo de ida en Chongón y Buenos Aires.
La tarifa debería ser suficiente para asegurar la construcción de una nueva carretera de Progreso a Playas-Posorja, más un trébol donde confluyan ambas vías.
Si no se inicia inmediatamente la carretera a Posorja, Guayaquil, que ya no puede lucir el título de capital económica, dejaría de ser puerto principal.
Estuve en el puerto de Manta. Los mantenses están haciendo realidad su sueño. Su puerto se expande financiado por el Estado ecuatoriano. Se lo dividirá en dos con un muro:
- al puerto atunero, el más importante de América, se lo ampliará;
- al terminal de carga general se le incrementará enormemente el área de contenedores, ganando al mar, y se lo concesionó a la mayor administradora de puertos del mundo, la china Hutchinson.
Manta aspira llegar a ser puerto de transferencia intercontinental; incluso manejar, vía Manaos, buena parte de la carga originaria en Asia con destino a Brasil.
En lo inmediato el objetivo es captar 350 mil TEUS de la carga que hoy pasa por Guayaquil. Con ello, “Puerto Nuevo” quedaría circunscrito al cabotaje. En 2005, Manta manejó 39 mil TEUS, Guayaquil 567 mil, importaciones más exportaciones, llenos y vacíos.
Hutchinson compró la única grúa pórtico de Guayaquil, que estaba semidestruida, la desarmó, reparó y trasladó a Manta.
A su ventaja comparativa de ser un puerto de mar abierto, Manta sumaría la excelente infraestructura con que la dotará el Estado, y un manejo portuario de primer orden.
Con ello, buscaría contrarrestar la ventaja comparativa de Guayaquil, de ser el principal destino de la carga que importa el Ecuador, y que la única carretera que une a Manta con el resto del país, pasa por Guayaquil.
Si los costos de importación por Manta son más bajos, los usuarios, incluso guayaquileños, preferirían utilizar el Puerto de Manta, y todo el país se beneficiaría del mejor servicio.
Manta y el país entero le deben mucho al presidente de Autoridad Portuaria de Manta que hizo realidad el proyecto, Trajano Andrade.
Guayaquil puede trabajar a dos puntas para mantener su sitial: la concesión del puerto estatal, y la construcción del nuevo puerto privado en Posorja.
Para lo primero, el flamente Ministerio de Transporte, que absorbió la Digmer, debe decidir si adjudica a la única ofertante, la filipina ICTSI, rival de la Hutchinson. Hay que determinar si la propuesta es conveniente, y si ICTSI va a comprometerse con Guayaquil como Hutchinson lo ha hecho con Manta (y no sólo sub-concesionar a los actuales operadores).
Para lo segundo, el Ministerio de Transporte debe decidir, entre otras cosas, un peaje adecuado para financiar la vía Posorja a Guayaquil.
Ambas decisiones están en manos del Ministro de Transporte, Trajano Andrade.
Si, como su homónimo, el gran emperador romano de origen sevillano, Trajano apunta el pulgar hacia abajo, el futuro portuario de Guayaquil está sellado.



