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GUAYAQUIL 2010
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
En setiembre 22, la Junta Cívica tuvo un encuentro en un club de la vía a la Costa. Expositores y asistentes buscamos consensos sobre el camino futuro de la ciudad. Los resultados de las mesas de trabajo están procesándose.
Me tocó exponer sobre asuntos económicos, y retomé el hilo de un artículo escrito un mes antes. Sostuve entonces que si bien Guayaquil había ganado mucho en términos urbanísticos, había perdido terreno en cuanto a dinamismo económico.
Cierto es, lo urbanístico ha contribuido a lo económico, con el aumento importante de visitantes y mayor ocupación de hoteles, algo cuya importancia soslayé en el artículo.
Esta vez, esbocé soluciones.
En décadas pasadas, solía llamarse a Guayaquil “capital montubia”. Sigue siendo válido. La economía guayaquileña está íntimamente vinculada al desempeño de una vasta región de la cual es eje: Cuenca del Guayas y Golfo de Guayaquil.
Nuestros buenos momentos los conocemos por la actividad que los ocasionó: bonanzas bananera y camaronera; y a principios del siglo pasado, cacaotera.
En la región arriba descrita, hay varias ciudades importantes que son centros de servicios del área circundante. Destacan Machala, Babahoyo, Quevedo, Milagro, y las tres de la Península. A su vez para negocios de mayor envergadura, estas ciudades mantienen vinculación con la gran metrópoli. Por lo que Guayaquil debería velar porque se remuevan los obstáculos para que la agroindustria y acuicultura de la región prospere y se diversifique.
Durante el debate nacional al respecto del TLC con los EE.UU., algunos gremios productivos de la región, se manifestaron opuestos.
¿Es que toda la producción arrocera de la cuenca del Guayas carece de competitividad? ¿O sólo una parte? ¿A qué se debe? Igual, con la ganadería. ¿Qué puede hacerse para que esas actividades reduzcan costos y alcancen competitividad? Si no es posible, ¿Cómo reconvertirlas a otras actividades?
El país ha hecho un importante esfuerzo en controlar las inundaciones en la cuenca del Guayas, y trasvasar parte del agua a la Península, para irrigación. ¿Han tenido estas obras los resultados apetecidos? ¿Qué podría hacerse para aprovecharlas mejor?
En los 70 y 80, Cedege funcionó como centro de estudios y ejecución de proyectos. Pero le han cortado las alas y está muy venida a menos. El futuro agrícola de la cuenca del Guayas y la zona del Golfo requiere de una institución dedicada a investigar y dar las soluciones para mejorar nuestra competitividad agropecuaria: una Cedege remozada.
La calidad de los servicios tiene que mejorar; el más importante, el portuario, tiene dos proyectos de envergadura, y hay que velar porque sean complementarios, y no se anulen entre sí: el puerto de aguas profundas en Posorja, y la concesión y modernización del puerto en el Guasmo.
Las empresas de luz y teléfono tienen que ser profesionales. Los ciudadanos resolvemos nuestros problemas con los celulares, pero las empresas necesitan telefonía fija, y debe mejorar el servicio de Internet.
En varios artículos en setiembre, traté sobre aspectos específicos en que Guayaquil tenía que mejorar su productividad, atraer mayores inversiones, y con ello crear empleo y prosperidad para sus ciudadanos.