IMÁN PARA CAPITALES
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Perú y Ecuador han mantenido posiciones contrastantes con referencia a un acuerdo de libre comercio con los EE.UU.
El Presidente Correa considera que un TLC tiene implicaciones más allá de lo comercial, lo que es inconveniente para el Ecuador, porque le impide un manejo más autónomo de su comercio exterior, le obliga a mantener un régimen de propiedad intelectual que considera inconveniente, y a someter diferencias al arbitraje, lo que constituye una pérdida de soberanía.
Alan García en el Perú ha mantenido la misma línea de sus antecesores, que los inconvenientes de un TLC son secundarios ante la ventaja de poder ingresar al mercado de los EE.UU. bajo condiciones preferenciales que no pueden revocarse. Razonamiento similar al que utilizó Chile cuando firmó su acuerdo de libre comercio.
Para el Ecuador, la firma del acuerdo por parte de Perú trae más desventajas que ventajas:
Será un desafío para las Aduanas. El Ecuador ha adoptado una política de mayor protección de productos terminados. Ciertos productos norteamericanos que entrarán al Perú liberados de impuestos, causarían fuertes derechos arancelarios de ser importados por el Ecuador. Estos bienes atravesarán la porosa frontera sur contrariando la política comercial proteccionista del Ecuador y afectando las recaudaciones aduaneras.
Después que el Senado de los EE.UU. aprobase abrumadoramente el TLC con Perú, aumenta las posibilidades que los EE.UU. acuerde un TLC con Colombia. En cuyo caso, crece el peligro que las preferencias Atpdea lleguen a su fin. Las incertidumbres en cuanto a la duración de las preferencias disuaden a los inversionistas de montar nuevas plantas para aprovechar las ventajas arancelarias que ofrece a los EE.UU., ya que si se pierden las preferencias, la rentabilidad de un proyecto se reduce drásticamente, o desaparece.
Al menos un cultivo ecuatoriano de importante crecimiento en los últimos años, el brócoli, perdería competitividad frente al producto peruano, si se pierde el Atpdea.
El TLC del Perú será un imán que atraerá el capital ecuatoriano hacia el norte del vecino país, tanto más que la concepción de propiedad privada que Alianza País contempla para la Constitución ecuatoriana, contraría lo que gran parte de los empresarios considera lo óptimo para garantizar sus derechos.
Perú ha pasado una ley de beneficios tributarios para el establecimiento de empresas atuneras, en circunstancias que hoy en día el Ecuador tiene la mayor industria atunera de las Américas. Hay la posibilidad que los buques de empresas ecuatorianas comiencen a desembarcar atún en el Perú, y que en una segunda fase, erijan plantas industriales en ese país.
En los últimos años, el movimiento laboral en la frontera sur ha sido del Perú hacia el Ecuador: se ha dado una migración, en su mayor parte ilegal, de trabajadores peruanos buscando empleo en el Ecuador, sobre todo en las plantaciones bananeras. Con el TLC peruano, es posible que el flujo migratorio cambie de sentido, y que dentro de un año exista una migración de trabajadores ecuatorianos hacia el Perú.



