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INSOSTENIBLE

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

Enero 2 de 2006

 

El año pasado fue de muy buenas ventas. Hubo un fuerte aumento del consumo. Excelente año para la mayor parte de las empresas.

Pero tras este desempeño económico estelar, está la política fiscal, de incrementar el gasto corriente. Para este año, el presupuesto contempla un 15% más de gasto que el presupuesto inicial del 2005, reflejando el aumento que se dio en el 2005 por encima de lo previsto.

Adicionalmente, por presión popular, los poderes del Estado decidieron liquidar el fondo de ahorro en el seguro social, y distribuirlo entre los afiliados, priorizando el gasto sobre la inversión.

Por último, debido al aumento del precio del petróleo, creció la confianza en la viabilidad de la economía, al menos en el corto plazo, y la banca incrementó el crédito. En ciertos casos, fue directamente al consumidor, vía tarjetas de crédito, en otros, a las empresas comerciales, que a su vez pudieron extender crédito directo a sus clientes.

Total: el público, comenzando por los servidores públicos, gastaron más.

Si bien de este aumento en las ventas se han beneficiado la industria y agricultura nacionales, no lo han hecho en el mismo grado que ha crecido el consumo: en lo que respecta a bienes, lo que más ha crecido son las importaciones, bien sea de productos finales, o de insumos para las actividades productivas.

Esta situación es insostenible. El Gobierno no puede seguir dedicando una parte creciente de los ingresos del petróleo al gasto corriente. Para que el país no sufra otra crisis económica en el mediano plazo, es necesario tomar acciones en tres frentes:

- Frenar a raya el crecimiento del gasto corriente. Con los ingresos extraordinarios de petróleo, debería o crearse un fondo de estabilización, como es el caso de Chile (pero esta opción la descartó hace poco, eliminando el Feirep); recomprar deuda, para reducir el costo que significan los intereses, como han hecho Brasil y Argentina recientemente; o invertir en infraestructura que aporte a la productividad.

- Propender a incrementar la producción petrolera. Los dos oleoductos que van de Lago Agrio a Esmeraldas constituyen un importantísimo bien de capital del país, subutilizado. Hay que aprovechar los buenos precios del petróleo para conseguir nuevas operadoras privadas, en condiciones para el fisco ecuatoriano superiores que aquellas en los contratos existentes.

- Eliminar las ineficiencias en el sector público, así como las leyes y políticas que restan competitividad a los productores ecuatorianos para exportar y recuperar el mercado interno frente a la competencia extranjera. Entre éstas, están:

La política eléctrica: pero el Congreso desechó el proyecto del Ejecutivo que pretendía resolver parcialmente el problema;

Las enormes distorsiones en la comercialización de combustibles, que van a ser la principal traba en el camino para que el Ecuador produzca etanol, sustituyendo a la nafta de alta calidad que importamos;

La inflexibilidad laboral, ya que las actuales rigideces desalientan a las empresas a contratar mano de obra.

Si seguimos descuidando el gasto público, la producción petrolera y el entorno competitivo, el Ecuador enfrentará una nueva crisis económica cuando caiga el precio del petróleo.




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