LATINOAMÉRICA PRÓSPERA
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
En el año 2006, América Latina tendría un crecimiento del 4,9%, según la Cepal; el tercer buen año consecutivo para un promedio de 5,1% en 2004-2006, frente a un magro 0,45%, menos de la décima parte, en 2001-2003.
Esta prosperidad resulta del cambiante entorno internacional. Con la apertura económica, los países desarrollados han permitido que la manufactura de bienes de consumo masivo migre hacia países de mano de obra más barata, en particular, del Asia y sobre todo China; y de bienes de mayor calidad a Europa del Este, cuya mano de obra calificada es barata para la calidad que ofrece.
Esto ha significado una caída sustancial de precios de los productos manufacturados, como lo puede constatar cualquier consumidor que vaya a compran un televisor o un par de zapatos.
A eso se suma la revolución de la telefonía e internet que facilita la exportación de servicios, lo que han aprovechado los países de menor desarrollo pero con sistemas educativos avanzados.
Hoy ciudadanos de la India venden servicios de contabilidad a países angloparlantes y de desarrollo de programas informáticos, entre otros, a países desarrollados.
En el Ecuador hay quienes trabajan en ventas por teléfono a ciudadanos hispánicos de los EE.UU.
Como resultado, en los últimos años, el número de personas que en el Asia viven en la más absoluta pobreza, se ha reducido drásticamente, aunque en América Latina consideremos que ganan sueldos de miseria. Esa población demanda más alimentos y productos de consumo, incluso objetos de adorno en oro.
Como resultado suben los precios de las materias primas, y se benefician las otras regiones: petróleo en el Medio Oriente y Venezuela, así como nosotros en pequeña escala; Chile con el cobre; varios países africanos con hierro y otros metales; Argentina con carne y cereales, Brasil con todo.
En los países desarrollados, disminuye el empleo industrial. Las grandes empresas invierten en el desarrollo de nuevos productos, subcontratan la manufactura en los países de menor desarrollo, registran marcas, comercializan y ganan con sus plantas ensambladoras en tercer países. Por eso es que los EE.UU. y la Unión Europea en sus acuerdos comerciales ponen énfasis en la protección a los derechos a la propiedad intelectual, tanto para los procedimientos resultantes de su investigación, como para las marcas.
Visto así, el crecimiento de América Latina, de 5,1%, es bajo: el menor de todas las regiones del mundo en el 2004-2006; le ganan África, con 5,4%; el Medio Oriente y Europa Oriental, con 5,7%, y el campeón es Asia, con 9,2%.
Ecuador, con 4,8%, tiene menos que el promedio en Latinoamérica Latina, y eso que en 2004 tuvimos un fuertísimo crecimiento por la producción evacuada por el OCP.
¿Cómo nos va a insertar en el mundo el Presidente Correa, profesor de Economía?: ¿País manufacturero? No, porque los sueldos son bajos. ¿Exportador de materias primas? No queremos ampliar la frontera petrolera. ¿Producción hacia adentro? Eso no permite captar dinero del resto del mundo. Las soluciones no son fáciles, y hay que transar con la realidad.
Esperemos la respuesta.



