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LEY APRESURADA

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

Ante la Asamblea Constituyente, el Presidente de la República ha presentado un proyecto de Ley Tributaria.

Vivimos la ficción jurídica de una Asamblea de plenos poderes, a la cual están sometidas todas las otras instituciones del Estado, incluso el Ejecutivo. Es responsabilidad de los asambleístas, lo que aprueben en materia tributaria. La realidad es que el poder radica en el Presidente de la República.

Como lo legal y técnico es que las modificaciones de impuesto a la renta entren en vigencia al inicio de un año fiscal, hay la presión del Presidente, aprovechando que controla una amplia mayoría de la Asamblea, para que la Ley se tramite y apruebe en quince días que incluyen Noche Buena y Noche Vieja.

Los asambleístas aprobarán lo que no conocen.

He ahí el principal problema con la ley: es apresurada.

El Presidente Correa, desde la primera vuelta, se identificó como líder de un proyecto de revolución ciudadana, que iba tomar medidas radicales para reducir la inequidad social. Su proyecto de reformas es fiel a esas ideas.

Si bien el proyecto es presidencial, la dependencia pública encargada de prepararlo es el SRI. La institución ha hecho un trabajo responsable y minucioso.

Es positiva una ley que busque frenar la evasión, reducir las oportunidades de elusión (maneras legales de reducir el pago de impuestos) y mejorar las recaudaciones fiscales.

Pero el proyecto, por la misma naturaleza de la institución, es tributarista.

No es el momento para que quienes hacemos opinión pasemos revisión a los puntos positivos. Hay que tratar lo que nos preocupa.

A los empleados, la ley obligará a coleccionar recibos y hacer declaraciones individuales, si no quieren pagar más impuestos.

La ley busca dificultar la formación de patrimonios familiares. El gobierno mira mal que algunos ecuatorianos puedan dejarle a sus hijos una herencia que les asegure un futuro mejor, porque pone a esas familias en ventaja con las que no tienen. La ley atenta contra el ideal de toda familia bien formada, de construir un patrimonio familiar. Busca igualar hacia abajo; república de proletarios, no burgueses.

En el caso de las empresas, con el loable propósito de reducir las oportunidades para eludir el pago de impuestos, se incurre en medidas que afectarán a buenos ciudadanos corporativos.

Por ejemplo, se pone un tope a la deducción de gastos financieros de las empresas que trabajan con crédito externo, por sospechar que muchas trabajan con capital propio que tienen en el exterior, y cargar costos financieros les permite pagar menos impuestos. Pero con el tope torna en no rentables actividades de empresas que tienen facilidad en captar dinero del exterior.

Una ley tan ambiciosa, necesariamente tiene que ser discutida a cabalidad.

Los asambleístas de Alianza País deben darle al proyecto todo el tiempo requerido para que la nueva Ley Tributaria gane el respeto de la sociedad.

Deben escuchar, discutir y preguntar detenidamente a los expertos tributarios y a los grupos que se sientan afectados. Y luego, con la tranquilidad de tener los votos para aprobar el proyecto, tomar una decisión ponderada.

 


 

 

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