LA MINERÍA EN LA ENCRUCIJADA
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
En declaraciones para El Universo (edición de enero 27) el Vicepresidente de la Asamblea Fernando Cordero indicó que habían acordado con el Presidente Correa que no los inunde con las 30 o 40 leyes que se habían anunciado, sino que se conforme con cinco, después de la de Tránsito. Una elimina los fondos petroleros. Otra, una nueva ley minera.
Hoy el asamblea discute de minería, pero no el proyecto de ley, que no está listo, sino un mandato solicitado por el Ejecutivo, que eliminaría gran parte de las concesiones y dispone un año de plazo para que es firmen nuevos contratos con las mineras restantes, so pena de la cancelación de las concesiones.
Las fuerzas políticas representadas en las mesas en que se discute el mandato son Alianza País, MPD y Pachakútik, todas contrarias a la minería. Mónica Chuji declara no creer que la minería sea el futuro, alude a la pobreza de Bolivia, país minero por excelencia, y minimiza el crecimiento del Perú, expresándose negativamente de “Alan García y sus corifeos neoliberales”.
Alianza País es un movimiento verde (no es coincidencia que ese sea su color distintivo). Desde esa óptica, la minería en gran escala depreda el patrimonio ecológico de un país, y los recursos económicos que genera, ocasionan la “enfermedad holandesa”, esto es, desplaza e inhibe otras actividades económicas mas vinculadas al desarrollo. Por lo que el país se empobrece con la minería. Hay afamados economistas que se suscriben a esta tesis.
Hay la posibilidad que el mandato minero que discute la Asamblea, y el proyecto a ser enviado por el Presidente acojan este criterio, y que aborte la gran minería que está por nacer.
El catedrático Rafael Correa probablemente comparte esta tesis. Pero una cosa es con violín, otra con guitarra. Si el Presidente Correa pide un mandato y va a enviar un proyecto de ley es porque quiere impulsar la minería. Como jefe de estado no puede aceptar la tesis que su gobierno va a usar mal los dineros que reciba de las empresas vía regalías e impuestos. O desdeñar los puestos de trabajo mineros.
Dos proyectos polimetálicos en el Suroriente, uno sobre todo aurífero de Aurelian Resources y otro predominantemente cuprífero de Ecuacorriente, contienen en su conjunto metales que una vez refinados tienen un valor de mercado 50 mil millones de dólares. Ambas tienen otros proyectos con potencial similar. Además hay otras empresas.
Queda claro que el Presidente quiere una ley lo antes posible; de lo contrario el plazo de un año para renegociar los contratos es muy corto. Pero la negociación se inicia después del mandato y antes de la ley, para que el proyecto refleje los resultados de la negociación. La ley tiene que ser la mejor posible para los intereses del Estado, pero sin excesos que desalienten la inversión.
Aquí entonces hay una potencial fuente de fricción entre el Presidente y sus asambleístas: el si presidencial a la minería ecológicamente y bajo las más exigentes normas ambientales sustentable del primero, y el no absoluto a la gran la minería de gran parte de AP.



