OPCIONES CLARAS
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Esta campaña que acaba de terminar en su primera vuelta, se ha caracterizado, más que otras, por el debate programático.
Rafael Correa basó su campaña en un cambio de modelo económico, inspirado en la propuesta del premio Nóbel, Joseph Stiglitz, y cuyas metas quedaron plasmadas en una declaración conjunta de los Presidentes Kirchner y Lula, firmada en Buenos Aires.
Son principios que se apartan de la ortodoxia económica, cuando así lo requiere la política social.
Se trata de una nueva tendencia en América Latina, que además de Argentina y Brasil incluye Venezuela, Bolivia, Chile y Uruguay, entre otros, indica Correa, quien reclama para sí, ser el representante de esa tendencia en el Ecuador.
Otros candidatos han criticado este enfoque resaltando en que se trata de un experimento reciente que en América Latina se aplica de la manera más diversa; que mal se puede considerar de la misma tendencia la centro izquierda ortodoxa de Bachelet con el populismo de Chávez.
En contraste exhiben su experiencia: Álvaro Noboa como el principal inversionista en el Ecuador, que administra empresas y fundaciones, y León Roldós en el manejo correcto de la cosa pública, desde la Junta Monetaria a la Universidad de Guayaquil, la misma que dejó como entidad respetable, habiéndose hecho cargo de un desastre.
Rafael Correa capitaliza en el hastío del electorado con los partidos; el pueblo anhela que estos no tengan propietarios, si no que haya democracia que permita a los mejores líderes escalar en sus jerarquías y poder presentarse como opción de gobernantes. Que rechaza que el Congreso que se inicia un cuatrienio, logre lo imposible, de ser peor que el anterior.
Cinthya Viteri destaca que el camino anunciado por Correa, es el mismo seguido por Chávez que ha resultado en su captación de todos los poderes del Estado, y que promete violencia. Que desconocer el Congreso llevará a un enfrentamiento.
Roldós hace hincapié en que si bien comparte con Correa la necesidad de cambiar las estructuras políticas, esto tiene que hacerse siguiendo el ordenamiento constitucional.
Correa dice no al TLC, y busca acercamientos con los países del Mercosur, bloque al que está ya integrado Venezuela. Álvaro Noboa dice sí al TLC. A Roldós, como a Correa, tampoco le gusta el TLC; pero a diferencia de Correa, considera que no debe ser descartado de cuajo, y plantea consultar al pueblo sobre su conveniencia.
Correa no titubea en referirse al Presidente Bush con los peores epítetos. Noboa anuncia que no mantendría relaciones diplomáticas ni con Cuba ni con Venezuela. Roldós se llevará con todos.
Noboa considera indispensable atraer a operadoras privadas para que inviertan en la exploración petrolera; Roldós estima que si bien es importante la empresa privada, también hay un ámbito para que opere Petroecuador. Correa se pronuncia por que en lugar de incrementarse la producción petrolera, debe maximizarse la renta estatal de la actual producción.
A diferencia de otras ocasiones, ahora no hay como quejarse que no hay planteamientos que permitan distinguir a los candidatos unos de otros. Los hay, y en altísimo grado.
Los electores decidirán en noviembre 26.



