NUEVO PROGRAMA ECONÓMICO
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
El jueves por la tarde, el Ministro de Economía dio a conocer el programa económico para el segundo semestre.
Dado el efecto sumado de los más altos precios del petróleo, el nuevo reparto de la renta petrolera producto de la reforma a la Ley de Hidrocarburos, y la caducidad de Occidental, se dispone de $900 millones para invertir en el segundo semestre.
Como no se espera que ninguno de estos tres factores desaparezca en el futuro inmediato, significa que para el próximo año habría disponible una cifra de unos $1.800 millones para la inversión.
Éste es un hito importante en el giro de la política económica de los últimos años. Hace diez, con el advenimiento del gobierno de Sixto Durán Ballén, y bajo la batuta del Vicepresidente Alberto Dahik, se adoptó oficialmente una estrategia en que se favorecía a la inversión privada en todo proyecto de rentabilidad económica, dejando al Estado la tarea de regular y supervisar a los actores privados.
Esa estrategia requería la privatización de las empresas del Estado. Como consecuencia de ello, se desmanteló Inecel, no se asignaron fondos de inversión a Petroecuador, ni se invirtió en nueva tecnología telefónica.
Pero si bien se desmanteló el sector estatal, el país nunca se abrió a la inversión privada, y los campos que fueron de la Texaco, se han deteriorado alarmantemente; la ausencia de inversiones adecuadas en generación eléctrica ha llevado al país a un enorme déficit que nos significa comprar energía cara a Colombia, y a pesar de eso, sufrir apagones; las telefónicas estatales han perdido mercado frente a las operadoras privadas de telefonía móvil.
El impulso a la inversión estatal, en este contexto, es lo correcto: si el país considera que estas áreas son estratégicas y que no pueden transferirse a operadoras privadas, peor aún extranjeras, entonces el Estado debe retomar el rol de principal inversionista en los sectores energéticos y de telecomunicaciones.
De los $900 millones a invertirse, $400 van al sector social.
El desafío central, es que los ministerios de Educación y Salud y sus dependencias puedan invertir los fondos con eficiencia, y que no se diluyan en compras de equipos escogidos por monto de la coima, en lugar de por necesidad; o que los procesos de adquisición se demoren indefinidamente, y el dinero quede sin usar.
Los $500 millones restantes irán sobre todo al sector energético. Se asignan $140 millones para la refinería de Esmeraldas este año; esta inversión es indispensable, pero parece optimista que se pueda invertir en los próximos seis meses un monto tan importante, si aún no hay un concurso de ofertas en marcha.
La inversión en generación no debe ser sólo hidroeléctrica, sino también termoeléctrica, pues las actuales unidades son obsoletas, y demoran menos en construir.
“Queda la mesa puesta”, dice el Ministro Borja, y en lo que respecta a situación fiscal, tiene razón: habrá superávit este año, esto es, el próximo se reduciría la deuda pública.
En lo que no queda la mesa puesta es en el TLC, y las reformas estructurales indispensables para que aumente la inversión privada y el empleo.



