Para acceder a Análisis Semanal, ingrese su usuario y clave.

Si no tiene una clave suscribase ahora.

Usuario

Clave


Novedades

Hemos rediseñado nuestro sitio web para servirle mejor.
Navegue en nuestro nuevo sitio y encuentre novedades, noticias y muchas cosas más.
Si tiene sugerencias o comentarios; por favor contáctenos.

¡Bienvenido!


Artículos

Walter Spurrier

Walter Spurrier

Para leer los artículos haga click aqui.


Melissa Spurrier

Melissa Spurrier

Para leer los artículos haga click aqui.


Promociones

Solicite un usuario temporal totalmente gratis!


 

PROVINCIALIZACIÓN

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

Los tres cantones peninsulares junto a Santo Domingo de los Colorados concertan estrategias de provincialización. En agosto, Santa Elena, Salinas y La Libertad hicieron un paro, y el 6 de octubre publicaron un manifiesto al país exigiendo al gobierno que remita al Congreso el proyecto creando la provincia Península de Santa Elena. Luego vendría Santo Domingo como provincia 24.

No hace sentido estrictamente económico la provincialización.

Bajo nuestro sistema tributario, quien recauda tributos es el gobierno central, siendo la principal excepción los impuestos prediales que cobran los municipios.

Las provincias se financian con lo que les toca por la ley del 15%. Un punto clave en ese reparto, es la población de la provincia. Las provincias que más reciben (aunque no en términos per capita) son Guayas y Pichincha. Pero en estas dos provincias, la población las ponen Guayaquil y Quito, respectivamente, y las prefecturas no hacen trabajos en estas grandes urbes.

En otras palabras, hay dinero disponible para obras que benefician a las ciudades más pequeñas y al campo gracias a la población de las metrópolis.

Cuando los peninsulares indican que en su cálculo, después de costos administrativos, la nueva provincia tendría algo más de $7 millones anuales para invertir, el Prefecto Lapentti contesta que en 2006-2008 se ha programado una inversión de $40 millones para la Península.

El problema es otro: el que estos cantones sufren el centralismo: su participación en las decisiones nacionales y provinciales, incluso las que son en su beneficio, son mínimas. Y ya no son pueblos sin ciudadanos preparados: la Península tiene universidad.

En lo político, elegimos diputados por lista. Mientras que en Manabí los partidos tienen que preocuparse por sacar votos en todos los cantones, y por lo tanto tienen que buscar candidatos a diputados originarios de distintas partes de la provincia, los candidatos a diputados del Guayas son todos de Guayaquil, por lo general de las parroquias Tarqui y Ximena. Lo equivalente, en Quito.

La elección de diputados en plancha y en lista, que podría tener su justificación en provincias pequeñas, es disfuncional cuando los electores tienen que elegir varios diputados, en nuestro caso 18. La manera de solucionar esta falta de representatividad, no es creando provincias, sino eligiendo por distritos. De esa manera, los peninsulares y los de Santo Domingo, y también los de Milagro, tendrán diputados elegidos únicamente en sus cantones, que respondan a sus necesidades.

Algo parecido debe hacerse con los consejos provinciales. Quizás se puedan constituir distritos electorales y que ningún cantón pueda poner más de un consejero provincial.

Deberíamos ir a un sistema de descentralización en decisiones económicas; que las competencias estén radicadas en el organismo de menor nivel jerárquico que pueda llevar a cabo con eficiencia una determinada tarea.

Lo cual no es lo mismo que decir que todas las decisiones tengan que bajarse de nivel. Para grandes proyectos como el trasvase, es mejor ser de una gran provincia. Un proyecto vial como la inversión estatal masiva en infraestructura vial y turística para desarrollar la Ruta del Sol, sería viable sólo si los diputados del Guayas y Manabí suman esfuerzos.

 

Diseño web Citric Studio