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REEMPLAZO A MARX

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

Hay en todo el mundo, incluso el Ecuador, políticos y polemicistas que eluden dar respuesta concreta cuando se les pide definición ideológica. Rehúsan la calificación de comunistas o de marxistas. No se trata de hipocresía, sino de una realidad del pensamiento de izquierda.

El comunismo se derrumbó con el muro de Berlín: los pueblos de Europa Oriental y la China perdieron la ilusión que los procesos iniciados, en 1917 y 1948 respectivamente, iban a desembocar ineluctablemente en un mayor nivel de progreso, bienestar, justicia social, y que enterrarían al capitalismo. Sobrevive en Cuba y Corea del Norte.

¿Podrá el comunismo implantarse en otro país? Muy difícil, aunque no imposible. El enorme costo en vidas que significaron los experimentos de Stalin y Mao parecerían haber desacreditado al comunismo para siempre.

Comunismo y marxismo son cosas distintas. Comunismo es más propiamente la lectura que hizo Lenin de los escritos de Marx, con las acotaciones de Mao.

Caben otras lecturas de Marx. Que surja una dictadura del proletariado como reacción a la concentración de la riqueza; que la gran mayoría capte el poder democráticamente y reoriente las reglas económicas, eliminando las que inciden en la división en clases de la sociedad.

¿Puede el marxismo resurgir, bajo una nueva interpretación distinta a la de Lenin y Mao? Hay quienes así creen.

Hace algo más de un siglo, surgió y se fortaleció el marxismo en todo el mundo como consecuencia de la enorme diferencia de clases causada por el naciente capitalismo, de igual manera puede replicarse ahora, al convertirse todo el mundo en una sola economía, ya que son los países con las actividades económicas de punta los que se benefician del sistema: el proletariado no es interno de un país, sino que se ubica en el tercer mundo.

Esto sostiene Jacques Attali, que no es marxista, y que fuera uno de los más cercanos colaboradores de François Mitterrand, y quien ha publicado un voluminoso libro interpretando a Marx: el que Marx haya dicho que el capitalismo lleva a la pauperización “se le ha reprochado de ser falso cuando se lo mide en un país, pero resulta real a escala mundial. Hoy se destaca la extraordinaria coherencia y justicia de su análisis del capitalismo mundial”.

Pocos pensadores acompañan a Attali. Lo probable es que se siga evaluando al marxismo en función de los resultados prácticos, que no han sido muy buenos.

Pero el marxismo no es más que la más reciente encarnación, particularmente muy elaborada, de una vertiente discernible en la civilización occidental desde sus inicios; una posición contestataria frente al sistema, por considerarlo injusto e inequitativo. Y ésta vertiente es la izquierda radical, que no se va a ir, sino que va a continuar.

Lo que pasa es que aún no ha surgido una nueva doctrina filosófica que le dé coherencia a este pensamiento, e incorpore la realidad que en los países en que se ha aplicado el capitalismo sistemáticamente, a la etapa difícil de los inicios, le ha seguido otra de prosperidad.

En otras palabras, aún no le ha salido reemplazo a Marx.

 

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