SUBEN PRECIOS
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
En junio subieron los precios de productos de primera necesidad, lo que se habría acentuado en julio, a juzgar por el malestar de los consumidores.
El gobierno respondió tomando medidas de administración de precios, lo que es coherente con la posición del Presidente Correa, que no hay que dejar decisiones importantes a los mercados.
El alza de precios al consumidor se venía, ya en los últimos años ha habido un importante incremento en los precios de los productos primarios.
Aquí seguimos con avidez el precio del petróleo, que ha estado en alza. Pero con hierro, cobre, trigo y soya, sucede lo mismo.
Asia se ha convertido en la fábrica del mundo. Compite con precios más bajos para los productos terminados; pero sus fábricas no utilizan tecnología de punta, y utilizan más materia prima por cada unidad de producción de lo que es el caso en EE.UU., Europa y Japón.
A eso se añade que con el crecimiento económico sostenido de la China del 10% anual y de la India del 7% muchos chinos e indios están saliendo de la pobreza, y consumen más. La producción no puede incrementarse en el mismo ritmo, y suben los precios.
Como el Ecuador está integrado al mundo, e importa buena parte de los insumos que requieren su industria, agricultura y construcción, sus precios suben con los internacionales.
Los precios al consumidor en el primer semestre del presente año, comparado con los de tres años atrás, han subido sólo 7,0% acumulado; pero aún ese bajo nivel de inflación se debe a los servicios, que están aislados de la competencia internacional: no se puede importar una vivienda para alquilarla, ni tampoco un médico para que nos atienda.
En esos tres años, la inflación a nivel de productos acumuló sólo 2,2%, mientras que los servicios crecieron 12,9%.
En cambio, los precios de insumos subieron fuertemente, 13,9%, que debe compararse con el 2,2% de los bienes en el Ecuador.
En los últimos tres años, el dólar se ha depreciado 11% frente al euro, lo que también incide.
Los insumos minerales, dominados por el petróleo, subieron 66%; tanto los productos agrícolas como los metálicos, donde predomina el hierro, en 22%. La categoría de productos alimenticios y textiles, como la de los bienes transportables no metálicos, crecieron entre 9% y 10%.
Las autoridades previeron en el programa económico una aceleración de la inflación a cerca del 3% (hoy es del 2,2%), sin duda debido al aumento en el precio de los productos primarios.
Hay una segunda previsión oficial de inflación, que la ubica cerca de 3,5%, como consecuencia de la nueva política económica. Esto también hace sentido. Con la duplicación del bono a la pobreza, es de suponer que los más pobres pueden comprar más alimentos; a una mayor demanda, corresponde un mayor precio.
Lo cual por sí mismo no es malo, ya que significa mejor alimentación para los más pobres, y un aliciente para los agricultores a sembrar y cosechar más, aprovechando los mejores precios. El alza no debe ser causa de alarma. Aunque a los demás nos afecta en el bolsillo.



