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EL TORO POR LOS CUERNOS

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

Están prácticamente definidos los candidatos entre los cuales escogeremos presidente. Álvaro Noboa y León Roldós, segundo y tercero, respectivamente, en las elecciones del 2002, encabezan las encuestas. Sigue Rafael Correa, en campaña desde que fue Ministro de Economía.

A esos tres candidatos más opcionados se sumarán aquellos de los dos partidos grandes.

Desde que León Febres Cordero anunció que no sería candidato, y lanzó a Cynthia Viteri, la favorable acogida a su nombre torna casi seguro que en abril el PSC ungirá a la diputada del Guayas. Sólo falta el candidato de la ID.

La euforia electoral llegará a su cúspide en enero, cuando se posesione el nuevo Presidente. Pero la celebración durará poco. Tendrá que adoptar decisiones impopulares, aquellas que evitó abordar como candidato.

A diferencia de 1998, el país no está en crisis. Todo lo contrario. El crudo del que dispuso Petroecuador en 1998 se vendió a $9,2 por barril; en 2005 en $41, y probablemente a cerca de $50 en 2006. El problema es que todo este dinero se desperdicia.

El crudo de Petroecuador, a precio de exportación, tuvo un valor de $4.560 millones en sólo 2005. A las arcas de las entidades del sector público habrían ingresado $2.065 millones.

¿Qué se hicieron los otros $2.500 millones? Parte del crudo se refina y se vende en el mercado interno a un precio más bajo que el de exportación. Otra parte se exporta para importar combustibles que se venden con subsidio. Hay también combustible que se entrega a las empresas eléctricas estatales, que no los pagan. El resto, Petroecuador lo utiliza en consumo e inversión.

El principal destino de los ingresos petroleros es un subsidio generalizado, muy pronunciado, del cual no hay cuentas claras.

Lo que queda se gasta sin ton ni son. En setiembre, la Ministra Barreiro entregó al Congreso un presupuesto inflado; el Congreso lo aumentó por unos $300 millones más. Como si esto fuera poco, el Presidente de la República prometió a los gobiernos locales $1.000 millones adicionales a lo anterior.

Vivimos del petróleo, pero este Gobierno, como el predecesor, ha descuidado la inversión directa, o de empresas petroleras, en la búsqueda y producción de más petróleo.

En enero, quien tome posesión de Carondelet debe tener muy claro que esta tendencia no es sostenible durante su cuatrienio. De seguir así, lo más probable es que antes que finalice su período, el país tenga una crisis similar a la Argentina (esto es, crisis con tipo de cambio fijo).

Como va a tener un Congreso en contra, la única ventana de oportunidad del nuevo presidente para hacer algo, será en enero y principios de febrero. La medida central tendrá que ser una elevación drástica del precio de los combustibles y enviar al Congreso reformas legales que transparenten y simplifiquen las reglas de contratación petrolera.

Quien no esté dispuesto a tomar al toro por los cuernos, que se abstenga de lanzarse al ruedo.

 

 


 

 

 

 

 




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