¿Y GALLARDO?
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
En su mensaje a la Nación ante la Asamblea, el Presidente Correa, en un gesto de reconciliación, pidió amnistía para personas que se encuentran ante la justicia por diversas causas.
En algunos casos, como el de las mulas, más bien debería encasillarse bajo la figura de indulto, por tratarse de presos que cometieron un delito, pero cuya pena se busca aliviar por excesiva.
En cuanto a los gerentes de la AGD, es un tanto apresurado poner a todos en una misma canasta, ya que si bien hay los que están injustamente perseguidos, hay otros que han sido encontrados culpables de cometer algún delito y sería oportuno determinar si las causales para la sentencia proceden o son retaliación política. No sería adecuado que bajo la loable intención de hacer justicia a unos perseguidos, se de cobertura a la impunidad de otros.
Ninguna amnistía más justa, que aquella para Gustavo Noboa. De los seis presidentes de la inestabilidad, entre Sixto y Correa, es quien se distinguió por tomar decisiones necesarias, aunque duras y controvertidas, a pesar de carecer de apoyo legislativo. Los pretextos para su persecución radican justamente en esas decisiones.
Los que hoy son gobierno se opusieron encarnizadamente al OCP. Pero si Gustavo Noboa no hubiera dado luz verde a la inversión privada de más de $1.000 millones que permitió aumentar la producción petrolera en 150 mil barriles diarios, el gobierno actual no hubiera podido hacer su obra social, y quizás estaría también al borde del colapso.
Noboa Bejarano dolarizó, para cortar de raíz el ciclo de hiperinflación y devaluación; restructuró la deuda externa, sacando al país de la moratoria, y rescató al Banco del Pacífico.
Al Banco del Pacífico se le dio una administración española, no tanto porque no hubiese ecuatorianos con conocimientos para cumplir las funciones, sino que los extranjeros estaban libres de las relaciones políticas, familiares y de negocio, que tornan difícil a un nacional tomar decisiones que afectan a gente influyente.
El Presidente con tono nacionalista decide prescindir de sus servicios y dejar al banco en manos de los capaces administradores nacionales que seguían en jerarquía a Herrera y González. Ojalá estos administradores no estén sometidos a presiones políticas, hoy que el dueño del Pacífico, el Banco Central, ha perdido su independencia del Ejecutivo.
Pacífico declara utilidades por $60 millones en 2007. En 2001, cuando Gustavo Noboa pide a su Ministro de Economía Jorge Gallardo que salve al Pacífico, el banco había sufrido una corrida de depósitos de $150 millones en tres meses, de $400 millones a $250. Como el banco era solvente (lo ha probado), y su problema era de liquidez (no tenía plata para atender retiros) hubo la necesidad de inyectarle dinero, y el Ministro Gallardo vendió bonos globales para inyectarle esos fondos. Ese préstamo y otros, fueron pagados con interés.
El rescate del Pacífico, y el pago a los abogados de la restructuración de la deuda, dan la pauta para que se acuse a Gallardo de cometer delitos, y a Noboa de encubrirlo.
El Presidente Correa quiere hacer justicia con Noboa. Bien merecido.
¿Y Gallardo?



